El detrás de las úlceras por presión: cómo tratar las heridas y claves para su prevención
Las úlceras por presión son lesiones en la piel y en los tejidos que se producen cuando una zona del cuerpo permanece sometida a presión durante un tiempo prolongado.
Suelen aparecer sobre prominencias óseas, como el sacro, los glúteos, los talones, las caderas o los codos, donde hay menos tejido que amortigüe el contacto.
También pueden desarrollarse debajo de dispositivos médicos o en áreas expuestas a fricción.
El problema afecta sobre todo a personas con movilidad reducida, que pasan muchas horas en cama o en una silla, aunque no se trata de una consecuencia automática de la inmovilidad.
La aparición también se relaciona con factores como la desnutrición, la deshidratación, la diabetes, la incontinencia, la edad avanzada o el deterioro cognitivo .
De acuerdo con Johns Hopkins Medicine , pueden desarrollarse con rapidez y, si no se detectan a tiempo, avanzar hacia cuadros más profundos y complejos.
La prevención y la detección temprana de las úlceras por presión Según un estudio de StatPearls , este proceso puede comenzar en capas profundas antes de que la lesión sea visible en la superficie, por lo que la observación clínica temprana resulta decisiva .
El sacro, la tuberosidad isquiática y el trocánter mayor concentran cerca del 70% de las lesiones por presión , aunque también son frecuentes en talones, escápulas, tobillos, hombros y orejas.
Entre los signos iniciales se describen enrojecimiento que no desaparece al aliviar la presión , cambios de color, aumento o descenso de la temperatura local, sensibilidad, endurecimiento o ampollas.
Mayo Clinic indicó que, si una zona no mejora entre 24 y 48 horas después de quitar la presión, corresponde consultar con un profesional de salud .
Cuando hay fiebre, mal olor, secreción, hinchazón o calor alrededor de la herida, el riesgo de infección exige atención inmediata.
La prevención se apoya, en primer lugar, en reducir la tensión sostenida.
Johns Hopkins Medicine recomendó cambiar de posición al menos cada 2 horas en personas que permanecen en cama y cada 10 a 15 minutos en quienes usan silla de ruedas , siempre que sea posible.
Sin embargo, una investigación indicó que las estrategias más recientes tienden a personalizar esos intervalos según el estado clínico, la superficie de apoyo y el riesgo individual, en lugar de aplicar una rutina idéntica para todos.
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