La computadora de la casa podría ser mil veces más rápida con un chip diseñado por las universidades de Michigan y de Wisconsin
Un equipo de investigadores en Estados Unidos presentó un nuevo tipo de chip capaz de hacer que las computadoras sean hasta mil veces más rápidas y eficientes en términos energéticos .
El dispositivo, bautizado M3BOLT, procesa información mediante ondas magnéticas y sonoras en lugar de depender del conmutado convencional de transistores.
Fue desarrollado por científicos de la Universidad de Michigan y la Universidad de Wisconsin-Madison.
El proyecto recibió financiamiento de hasta USD 6 millones por parte de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA) , del gobierno estadounidense.
Según los investigadores, la tecnología podría multiplicar entre 100 y 1.000 veces la velocidad de procesamiento actual de los equipos.
El límite de los transistores tradicionales Un procesador de computadora contiene miles de millones de transistores , que se encienden y apagan de manera constante para procesar datos y ejecutar instrucciones.
Durante décadas, los fabricantes redujeron el tamaño de estos componentes para mejorar el rendimiento y disminuir el consumo de energía.
Sin embargo, cuanto más pequeños son los transistores, menor es su eficiencia.
Esto ocurre porque los electrones pueden atravesarlos incluso cuando están apagados, lo que genera un desperdicio de energía.
De acuerdo con el equipo de investigación, los transistores convencionales podrían alcanzar sus límites teóricos de eficiencia energética para 2037 , por lo que la industria tendrá que buscar nuevas vías para la construcción de computadoras más sostenibles, ya sea para uso doméstico o para centros de datos.
Cristales ferroeléctricos y ondas magnéticas Para superar esta limitación, los científicos diseñaron M3BOLT con un cristal ferroeléctrico llamado niobato de magnesio y plomo-titanato de plomo (PMN-PT) , combinado con una fina capa de aleación magnética de hierro y galio.
Al aplicarle un campo eléctrico, el cristal modifica su orientación eléctrica interna.
Ese cambio, a su vez, influye en las propiedades magnéticas de la capa de hierro y galio, y genera ondas conocidas como magnones.
Estas se desplazan a través del material con muy poca resistencia, lo que reduce la energía que se pierde en forma de calor.
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