Un multimillonario quería su propio autódromo así que taló una montaña para crearló. Ahora tiene el Disneyland de los amantes de los coches
Imagina tener tanto dinero que comprar los coches de tus sueños ya no basta .
Ese fue el punto de partida de un multimillonario japonés que decidió no conformarse con manejar en los mejores circuitos del mundo.
Prefirió construir el suyo propio.
Para lograrlo, mandó talar una montaña completa en la Prefectura de Chiba, a unos 100 kilómetros de Tokio.
El resultado es un complejo que hoy se conoce como el Disneyland de los amantes de los coches.
El lugar se llama The Magarigawa Club y es el primer club de conducción exclusivo para miembros en todo Asia .
No se trata de un parque temático con juegos mecánicos, sino de un circuito de 3.5 kilómetros con una recta de 800 metros, 22 curvas y un desnivel que pone a prueba a cualquier piloto.
Además cuenta con un pit lane interior climatizado, algo que pocos autódromos del planeta ofrecen a sus visitantes.
The Magarigawa Club, Japón.
La seguridad del trazado está a la altura de los circuitos más reconocidos a nivel mundial .
Eso no es casualidad.
Se diseñó con el mismo nivel de exigencia técnica que exhiben las pistas usadas en competencias profesionales , pensando en que ahí rodarán algunos de los superdeportivos más valiosos que existen.
Nadie invierte una fortuna en un trazado privado para después descuidar el pavimento o las zonas de escape.
Lo que distingue a Magarigawa Club del resto de los circuitos privados es todo lo que rodea a la pista.
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