Cinco platillos mexicanos que no funcionan sin hoja de laurel
La hoja de laurel es el ingrediente que nadie ve en el plato, pero que todos notan cuando falta.
En cinco platillos mexicanos —pozole, frijoles charros, chiles en vinagre, asado de boda y barbacoa— su ausencia convierte un rico pozole en agua con chile o un guiso de fiesta en algo plano.
Se añade al inicio de la cocción, trabaja en silencio durante horas y se retira antes de servir .
Cómo se usa el laurel en la cocina mexicana El laurel es la hoja del arbusto Laurus nobilis , originario de la región mediterránea.
Llegó a México con la colonia española.
Su sabor es intenso , ligeramente amargo y con notas de eucalipto y campo .
En seco —que es como se consigue en cualquier tienda de abarrotes— esos matices se vuelven más pronunciados y aguantan cocciones largas sin desintegrarse.
En fresco, el aroma es más balsámico y mentolado.
La regla de uso es siempre la misma : se añade entero al inicio de la cocción, se deja trabajar durante todo el guiso y se retira antes de servir.
No se come.
Su función no es dar el sabor principal de un platillo, sino darle coherencia al conjunto: une los demás ingredientes y convierte una suma de partes en algo que sabe a cocina mexicana .
Pozole rojo, el alma de las fiestas patrias El pozole rojo es quizá el caldo más festivo de México.
La receta documenta la cocción del maíz pozolero con 2 hojas de laurel , media cebolla y media cabeza de ajo desde el inicio, junto con la cabeza de cerdo troceada.
El laurel trabaja durante esa primera cocción larga: perfuma el caldo base antes de que llegue la salsa de chiles guajillo y ancho .
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