La violencia vicaria enfrenta obstáculos para llegar a los juzgados
Diana García Pérez lleva dos años y tres meses luchando por dar con el paradero de su hija.
El pasado 30 de marzo acudió a la Fiscalía Especializada en Violencia de Género , en Naucalpan, Estado de México, para denunciar lo que considera violencia vicaria .
Pero cuando intentó hacerlo, las autoridades que la atendieron le dijeron que no podían registrar los hechos bajo ese delito y la denuncia quedó asentada como violencia familiar .
Esto, a pesar de que diez días antes, el 20 de marzo de 2026, se publicó en la Gaceta del Gobierno del Estado de México una reforma al Código Penal en materia de violencia vicaria, con la que dicha conducta fue incorporada como delito.
La violencia vicaria es una forma de violencia contra las mujeres en la que el agresor utiliza a sus hijas o hijos o personas significativas como herramientas para causarles daño o sufrimiento o como una forma de ejercer control.
El Código Penal del Estado de México en su artículo 218 BIS enumera conductas relacionadas con este tipo de violencia, entre ellas, amenazar, ocultar, sustraer, retener a familiares o personas allegadas, y presentar acciones legales basadas en hechos falsos para obtener la custodia.
La violencia vicaria es un término que responde a una dinámica de violencia de género .
Aunque un hombre pueda padecer la retención de sus hijos, jurídicamente no se clasifica como violencia vicaria.
Desde el 30 de marzo, la carpeta de Diana continúa bajo la clasificación de violencia familiar.
Aunque su abogado le explicó que los hechos podrían corresponder al nuevo delito, sólo la autoridad podría determinar la figura jurídica bajo la cual debe investigarse su caso.
El problema, dice, no es ponerle nombre a la situación que vive, sino conseguir que las autoridades reconozcan el delito.
Mientras espera que eso ocurra, Diana sigue reuniendo pruebas para intentar judicializar la carpeta por violencia familiar o por desacato judicial.
El padre de su hija ha incumplido, asegura, distintas órdenes emitidas por un juez relacionadas con las convivencias entre madre e hija.
Han pasado dos años y tres meses desde la última vez que Diana vio o supo de su hija.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.eluniversal.com.mx — el contenido pertenece a El Universal.