México reconoció a Nunó y Bocanegra hasta 1942
Texto: Liza Luna En 1942, México estaba en “estado de guerra”.
El entonces presidente, Manuel Ávila Camacho, quiso establecer una identidad nacional y qué mejor forma de fomentar el patriotismo que inyectar un glorioso cántico en el alma de cada "soldado".
Según se leyó en EL UNIVERSAL, “en estos momentos, el pueblo de México vive una de las más intensas emociones patrióticas y surge con toda fuerza, sintetizando la aspiración del pueblo, el Himno Nacional .
Junto a él, las nobles figuras de aquellos que le dieron honda presencia y existencia perdurable en el alma de todos los mexicanos: Jaime Nunó y Francisco González Bocanegra ”.
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Familiares de Bocanegra no aprobaban el homenaje En noviembre de 1853, el gobierno de Antonio López de Santa Anna llamó a los ciudadanos para concursar y "dotar al país de un canto verdaderamente patriótico que adoptado por el Supremo Gobierno fuera constantemente un Himno Nacional".
Para febrero de 1854 se anunció que el poeta potosino Francisco González Bocanegra era el ganador de la letra, llena de devoción y patriotismo; pero hacía falta la música.
Fue en agosto de ese año que se eligió el acompañamiento sonoro del compositor español, Jaime Nunó .
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Hasta octubre de 1942, cuando la administración de Manuel Ávila Camacho expresó su interés por honrar a Jaime Nunó y llevar sus restos a la Rotonda de los Hombres Ilustres en el Panteón Civil de Dolores.
Nunó falleció en Nueva York en 1908, por lo que su entierro se realizó en el cementerio Forest Lawn, de Buffalo.
Tendrían que exhumarlo y trasladarlo desde Estados Unidos a la Ciudad de México, donde se le rendiría un homenaje en el Zócalo Capitalino.
Pero el compositor español no era el único autor y el mismo tributo merecía González Bocanegra.
El poeta potosino ya tenía su espacio en la honorable rotonda del Panteón de Dolores, pero el gobierno consideró necesaria su exhumación para que también se le rindiera pleitesía en la Plaza de la Constitución .
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