Del villano al poder: redefinir el acoso escolar desde la pertenencia
Seguro te ha pasado.
Llega una mamá o un papá con esa cara de preocupación y una pregunta que no tiene respuesta fácil: “Mi hija dice que la excluyen otra vez, pero ¿será que ella lo está provocando?”.
Esta semana me llegaron tres familias con algo muy parecido, y te confieso que la reacción natural de todos es buscar culpables.
Te invito a algo distinto: dejar de preguntar quién es el malo y empezar a preguntar qué le está pasando a cada uno de nuestros hijos.
Antes que nada, hay que ponerle nombre a lo que vive tu hijo.
Hablamos de bullying cuando hay una diferencia de poder, un daño y repetición a lo largo del tiempo.
Si fue algo aislado, no es bullying, pero tampoco está bien y merece atención.
Esa distinción nos ayuda a no exagerar ni a minimizar.
Ahora, algo que cuesta trabajo aceptar: quien molesta casi nunca es un niño malvado.
Muchas veces está buscando pertenecer, sentirse seguro o probar que tiene poder, porque por dentro se siente pequeño.
Quien es molestado vive con miedo y con la sensación de que nadie lo puede detener.
Son dos niños en lugares distintos, pero con la misma necesidad de encontrar su lugar en el grupo.
Por eso no basta con castigar al agresor ni con proteger a la víctima.
Hay que trabajar con los dos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).