El gas y la inversión que viene
Es un hecho que el país en muchos frentes requiere –más bien le urge– modernizarse, y no hay dinero que alcance para ello.
Se requiere planeación, inversión e interés en hacer los cambios, y en el sector energético los pendientes son muchos.
Si bien, en la discusión energética se habla siempre de producción, reservas y dependencia de importaciones, se nos olvida que el 94 por ciento de los 8 mil 741 kilómetros de gasoductos estatales operados por CENAGAS tiene más de 45 años.
El dato, incluido en el PLADESHi 2025-2039 y retomado por Héctor Usla, no es sólo un problema de infraestructura; es una cuenta de inversión que tarde o temprano tendrá que pagarse.
México pretende llevar la producción nacional de gas natural a unos 5 mil millones de pies cúbicos diarios en 2030 y contempla hasta 6 mil 658 millones en 2038.
Pero alcanzar esas metas requiere mucho más que sacar gas del subsuelo, porque se requiere tener la capacidad de transporte, almacenamiento, interconexión y, sobre todo, una red con condiciones para sostener mayor demanda industrial y eléctrica y agregaría tener todos los papeles en orden.
Ya ven lo que pasó con la “planta ilegal” que todo indica será el gran error de la FGR, pero bueno, es otra historia.
La propia Secretaría de Energía a cargo de Luz Elena González, reconoce la necesidad de rehabilitar y modernizar el Sistema Nacional de Gasoductos y es donde hay un gran tema pendiente porque es realmente una de las pruebas financieras más importante, porque se tiene que determinar cuánto capital público puede destinarse, cuánto puede movilizarse mediante esquemas de participación privada y cómo estructurar proyectos que tengan certidumbre regulatoria y flujos suficientes para justificar inversiones de largo plazo.
Para González Escobar, secretaria de Energía, y Cuitláhuac García Jiménez, director general del CENAGAS, el desafío será pasar del diagnóstico a una cartera de proyectos con prioridades, calendarios y fuentes de financiamiento claras, y sobre todo a la acción rápida, ya que por un lado, eso ayudaría a activar la economía y por el otro lado, tener una red de 45 años no se pone al día con mantenimiento menor: requiere de manera urgente capital, planeación y capacidad de ejecución y en esa materia falta aún camino por recorrer.
Línea 3: la coinversión pasa la primera prueba La renovación de la Línea 3 del Metro tiene un componente financiero que resulta más relevante que el propio fallo: es uno de los primeros proyectos que aterriza el esquema de coinversión público-privada impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum para ampliar la capacidad de inversión en infraestructura.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.