De “innovador” a “maestro”: la transición profesional que exige el paso del tiempo, según Arthur Brooks
Arthur C.
Brooks sostiene que la segunda mitad de la vida no está definida solo por la pérdida de capacidades, sino por un cambio de inteligencia que obliga a reconstruir la identidad profesional y personal .
El profesor de Harvard afirmó en el podcast de Retirement Wisdom , espacio sobre jubilación y envejecimiento, que el deterioro en la capacidad de análisis e innovación puede empezar antes de lo que muchos creen, pero que ese descenso convive con otra aptitud que permite encontrar más propósito y satisfacción con la edad.
Brooks vinculó esa idea a una investigación personal de ocho años que luego convirtió en su libro From Strength to Strength , publicado en 2022.
Según explicó, el punto de partida fue una inquietud propia: advirtió en su etapa al frente del American Enterprise Institute, un centro de estudios, que tareas que antes le resultaban sencillas empezaban a exigirle más.
Lo que reveló es que la segunda mitad de la vida no exige sostener el mismo tipo de rendimiento, sino cambiar de función para conservar sentido, utilidad y bienestar.
El académico relató que esa búsqueda se aceleró tras escuchar, durante un vuelo nocturno, a “uno de los hombres más famosos del mundo” decir que deseaba estar muerto.
Para Brooks, esa escena desarmó la idea de que una gran carrera inmuniza contra la frustración en la vejez y lo llevó a preguntarse cómo reorganizar su vida para tener “una posibilidad real” de ser más feliz a los 75 años que a los 45, 55 o 65 años .
Brooks, profesor de práctica de liderazgo público en la Kennedy School y de práctica de gestión en la Business School de Harvard, dijo que el error más frecuente es interpretar el declive como un final.
Su tesis es otra: si una persona entiende qué capacidad cae y cuál crece, puede pasar de una curva a otra y redefinir su lugar en el trabajo, en la familia y en la vida interior.
La caída empieza antes de lo que muchos profesionales admiten Brooks explicó que la primera curva corresponde a la “inteligencia fluida” , la que permite resolver problemas con rapidez, responder preguntas ajenas y destacar en profesiones basadas en conocimiento.
“Me di cuenta de que el análisis y la innovación se vuelven más difíciles a medida que envejecemos”, señaló.
Según dijo, la investigación muestra que esa capacidad mejora durante los 20 y los 30, pero “a finales de los 30” empieza a descender y en los 40 entra en caída acelerada.
Por eso, añadió, abogados, cirujanos y otros profesionales sanos y experimentados sienten que su trabajo se vuelve más arduo, aunque no exista un deterioro cognitivo general.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae (Salud).