Los hijos dejan algo más que recuerdos en sus madres: algunas de sus células pueden quedarse durante décadas
Una madre puede pasar décadas sin darse cuenta de que todavía lleva dentro una pequeña parte de su hijo.
No hablamos de recuerdos ni de una metáfora sobre el vínculo entre ambos, sino de algo mucho más literal: durante el embarazo , algunas células del feto pueden atravesar la placenta, entrar en el organismo de la madre y permanecer allí mucho después del nacimiento .
Los científicos conocen este fenómeno como microquimerismo fetal y lo han estudiado en diferentes tejidos y órganos.
Lo más sorprendente es que esas células no necesariamente desaparecen cuando termina el embarazo .
Se han encontrado células de probable origen fetal en lugares como el corazón, el hígado, la piel y el cerebro , incluso muchos años después del parto; y en algunos casos pueden permanecer durante décadas, aunque la ciencia todavía intenta entender exactamente qué hacen durante todo ese tiempo.
Pero la historia se vuelve todavía más interesante.
Algunas investigaciones han encontrado estas células en zonas donde existe una lesión o un proceso de reparación, mientras que otras las han relacionado con mecanismos del sistema inmunológico, y eso no significa que las células de los hijos siempre ayuden a sus madres ni que necesariamente sean perjudiciales: su efecto parece depender del tejido, del momento y del contexto biológico. {"videoId":"xayk41y","autoplay":true,"title":"Tap-to-Share para compartir fotos", "tag":"Android", "duration":"17"} La primera pista apareció en el cerebro Una de las evidencias más llamativas apareció precisamente donde probablemente menos esperaríamos encontrar células procedentes de un embarazo: el cerebro.
En 2012, investigadores de Fred Hutchinson Cancer Research Center analizaron muestras cerebrales obtenidas durante autopsias de 59 mujeres que habían fallecido entre los 32 y los 101 años; en 37 de ellas, es decir, alrededor de 63%, detectaron material genético asociado con el cromosoma Y en distintas regiones cerebrales .
Como las mujeres normalmente no tienen cromosoma Y, los investigadores utilizaron su presencia como una especie de pista para detectar células de origen masculino.
La explicación más probable era que ese material procediera de un embarazo anterior con un feto masculino, aunque el estudio no permitía saber de qué hijo provenían las células ni qué estaban haciendo exactamente dentro del cerebro.
El dato que hizo todavía más llamativo el hallazgo fue la edad de algunas de las participantes.
La mujer de mayor edad en la que se detectó ese material tenía 94 años , lo que sugería que las células asociadas con un embarazo podían permanecer en el organismo durante muchísimo tiempo, y eso no significa que esas células fueran neuronas ni que estuvieran desempeñando una función cerebral concreta.
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