Las 303 palabras de Trump
No puede equivocarse la presidenta Claudia Sheinbaum al analizar el discurso que pronunció ayer el presidente Donald Trump en la primera sesión plenaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Dijo muchas cosas sobre México que parecen una reiteración de declaraciones previas, pero hay un cambio sustantivo en la conceptualización del problema de los cárteles de las drogas y una redefinición de su papel en la geopolítica: dejaron de ser un problema bilateral para convertirse en uno mundial, en el que México no puede contener una amenaza interna y externa que comparó con el Estado Islámico, que en su momento de máximo poder llegó a controlar 50% de Siria y 13% de Irak.
Teóricamente la comparación no se sostiene.
El Estado Islámico instaló un califato y construyó un Estado paralelo, contra lo que ha hecho el crimen organizado en México, que controla una amplia superficie del territorio mexicano, pero no estructural o sistémicamente, sino a través de la corrupción de funcionarios, el terror y satisfactores económicos para las comunidades que no los reciben del gobierno.
Pero no es la precisión de la analogía lo que buscó Trump, sino el significado de una nueva frase para sintetizar lo que piensa de México y su gobierno, como “el epicentro de la violencia de los cárteles”.
Trump no dirigió su discurso a una audiencia republicana en busca de votos para las elecciones intermedias de noviembre, como piensan en el gobierno mexicano que son los estimuladores de su retórica incendiaria contra México.
Estuvo dirigida a 126 jefes de Estado y de Gobierno que asisten a la Asamblea General, aunque no se sabe con exactitud cuántos de ellos estaban presentes en el salón plenario en el momento en que habló, después del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y antes del líder turco, Recep Tayyip Erdoğan.
Ante todos los dignatarios, cancilleres y representantes del mundo, Trump tuvo 303 palabras directas o indirectas sobre México y los cárteles, contra las mil 152 sobre Irán, su principal objetivo del discurso, pero cuando los dos principales cárteles de las drogas mexicanos, Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, tienen operaciones en alrededor de un centenar de países en los cinco continentes, las palabras tienen otro significado.
El mensaje no fue contra la presidenta Sheinbaum y su gobierno, a quienes elogió y dijo que tampoco quieren a los cárteles, aunque sin embargo describió como débiles e incapaces de recuperar el control territorial perdido frente al crimen organizado.
“Es inaceptable para Estados Unidos compartir una frontera de tres mil 200 kilómetros con un territorio controlado por los cárteles”, amenazó.
“México debe recuperar el control de su territorio de esos enemigos de la humanidad”.
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