Destinos opuestos
Un mismo problema, pero un tratamiento diferenciado.
Celeridad, contundencia y difusión mediática en un caso.
Lentitud, silencio administrativo y confusión en otro similar, pero con distintos personajes.
El complejo asunto del llamado huachicol fiscal se ha convertido en el mayor escándalo de la presente administración, no sólo por la participación de destacados miembros de la Armada de México que ya están en prisión, sino por los señalamientos que apuntan a conocidos personajes del círculo íntimo del anterior mandatario y sugieren la conformación de un entramado complejo de instancias oficiales, empresariales y criminales para el tráfico ilegal de combustibles, que han representado un daño al erario público de dimensiones exorbitantes.
Algunos medios de comunicación de amplia difusión abordaron el tema desde su inicio como parte de su agenda primordial, dando a conocer información relevante obtenida de sus propias investigaciones, pero que, aparentemente, ha sido desestimada por las autoridades responsables de la investigación.
Sin embargo, la Fiscalía General de la República ha dado muestra de su eficacia al dar a conocer, con lujo de detalles, los resultados de una investigación de alta complejidad relacionada con operaciones irregulares de importación, distribución y comercialización de productos derivados del petróleo, aparentemente liderada por un exfuncionario de la oposición, rápidamente capturado y recluido en prisión.
En ambos casos el asunto es el mismo: contrabando de combustibles a gran escala, pero el tratamiento parece seguir destinos opuestos: justicia y gracia o la ley a secas.
El hecho es que el escándalo adquiere una dimensión mayor al sugerirse que parte de los recursos obtenidos del contrabando servían también para financiar otras actividades criminales.
La exhaustiva explicación de la fiscal general cambia el foco de la conversación sobre el huachicol, cuyo tratamiento mediático apuntaba en su origen a conocidos personajes de alto nivel de la clase política y empresarial de nuestro país aún en funciones.
El asunto no está concluido; más bien se torna de mayor actualidad y relevancia al ser un tema que está en la mira del vecino del norte como factor vinculado al financiamiento de organizaciones criminales catalogadas como terroristas y, por lo tanto, incluirse en la agenda de seguridad nacional de aquel país.
Un ingrediente que eleva la polémica respecto al tratamiento diferenciado sobre el huachicol fiscal tiene que ver con el exsecretario de la Marina, quien fue citado a declarar por la jueza que lleva el caso de su sobrino político Fernando Farías, pero no se presentó, según esto, porque la Fiscalía General no pudo localizarlo en ninguno de sus domicilios. ¿Dónde estará el almirante?
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