Los demócratas tienen que hablar de inmigración
Por Filip Milačić, Eli Rau y Susan Stokes, Project Syndicate.
VIENA/CHICAGO- A menos de dos meses de las elecciones legislativas en los Estados Unidos, el presidente Donald Trump es más impopular que nunca: su índice de aprobación se hundió a un valor récord de 33 % .
Los motivos del descontento incluyen sus ataques a las instituciones y principios democráticos, el estado de la economía (que sólo el 4 % de los encuestados considera “ muy bueno “), el enriquecimiento personal suyo y de su familia y la guerra en Irán (a la que se opone el 68 % ).
Teniendo en cuenta estos fracasos y la tendencia de los votantes estadounidenses a castigar al partido gobernante en las elecciones intermedias, cabría pensar que los demócratas van camino de una victoria aplastante en noviembre.
Pero a pesar de tener muy buenas chances (sobre todo en la Cámara de Representantes), el resultado no está asegurado. ¿Cuál es el obstáculo? Una explicación posible es que los demócratas siguen sin hablar de un tema que es fuente importante del atractivo republicano: la inmigración.
Los académicos suelen atribuir el éxito de los partidos de ultraderecha en Occidente al crecimiento de la inmigración, que genera el rechazo de muchos ciudadanos nativos.
Pero estudios más recientes ofrecen una evaluación menos tajante de la relación entre la inmigración y el ascenso de esos partidos.
En concreto, el motivo del apoyo a los partidos de ultraderecha al parecer no es tanto el cambio demográfico en sí como las inquietudes culturales y económicas que suscita .
Allí donde la inmigración alienta el apoyo a la ultraderecha, suele ser porque sus candidatos han logrado presentar el tema como la causa principal de las preocupaciones y temores de los votantes.
Es así que Trump y sus colegas republicanos presentan la inmigración como una amenaza para la identidad nacional y la seguridad personal y económica de los estadounidenses, y a sí mismos como los defensores de los nativos.
Ante un partido o candidato que usa esa retórica, las fuerzas tradicionales (de centroizquierda y centroderecha) tienen tres opciones : ignorar la narrativa de amenaza; emular a la derecha radical (ofreciendo una versión moderada de su discurso o, por el contrario, tratando de ganarle por derecha); o elaborar una contranarrativa.
La evidencia empírica disponible muestra que los partidos tradicionales suelen adoptar una de las dos primeras opciones, y no consiguen reducir el apoyo a la derecha radical.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).