Cuando el mal humor es sobreestimulación
¿Alguna vez has sentido una desesperación profunda ante cualquier ruido? Necesitas silencio, que nadie hable o que todo esté en orden.
Quizá también lo has observado en uno de tus hijos o alumnos: de pronto se muestra irritable, contesta mal, busca pleito o intenta controlar lo que ocurre a su alrededor.
Pon atención, porque puede no ser solamente mal humor, chiflazón o mala conducta.
Podría tratarse de sobreestimulación.
Imagina que el sistema nervioso funciona como un foco que recibe energía.
Cuando hay cambios repentinos en la corriente, la luz parpadea; si la carga es demasiado fuerte, el foco explota o se apaga.
Nuestro sistema nervioso también recibe información constantemente a través de los sentidos: sonidos, olores, sabores, texturas, luces, movimientos y todo lo que observamos.
El cerebro intenta registrar, seleccionar y organizar esos estímulos para decidir cuáles requieren nuestra atención y cuáles puede dejar en segundo plano.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).