Pese a freno judicial, planta de gas en Sonora que afecta al Golfo de California podría ocultar permisos para operar, alertan organizaciones
Organizaciones ambientales alertaron que la planta de gas AMIGO GNL proyectada para operar en Guaymas, Sonora, podría contar con una autorización ambiental cuya fecha, existencia y estatus no fueron aclarados formalmente.
Las dudas surgen en un contexto en el que la planta de gas se encuentra con una suspensión definitiva que frenó nuevas aprobaciones y el permiso de operar mientras se resuelve un juicio de amparo interpuesto por la organización Nuestro Futuro A.C.
El proyecto contempla exportar más de 5.1 millones de toneladas anuales de gas natural licuado hacia mercados asiáticos.
Para ello, prevé infraestructura terrestre y marítima frente a la costa de Sonora, además de la llegada de hasta 175 buques metaneros al año al Golfo de California, lo cual ha alertado a la comunidad y a ambientalistas por el daño que esto implicaría a la fauna marina, una de las más grandes e importantes de México y el planeta.
La coalición ¿Ballenas o Gas? y la organización Nuestro Futuro A.C. señalaron que las contradicciones en estos permisos ambientales ya no se limitan a una discusión administrativa.
Las agrupaciones plantearon que debe determinarse si hubo ocultamiento, alteración o manejo irregular de datos para sostener el avance de la terminal.
ASEA informó al juez que no había otorgado un permiso ambiental Nuestro Futuro presentó en marzo de 2026 un juicio de amparo contra el procedimiento de manifestación de impacto ambiental de AMIGO GNL.
La organización sostuvo que la información disponible no permitía conocer de forma completa los riesgos de la obra para las ballenas, otras especies marinas y las comunidades del Golfo de California.
Durante la consulta pública del proyecto se recibieron más de 4,800 observaciones .
Los participantes cuestionaron la falta de un análisis acumulativo sobre las obras terrestres, la terminal marítima, el tránsito de embarcaciones y los efectos que tendrían sobre el agua, los sedimentos y la fauna.
El 20 de mayo, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) informó ante el juzgado, bajo protesta de decir verdad, que no había otorgado permiso ambiental alguno a AMIGO GNL .
Esa declaración quedó incorporada en el proceso judicial promovido por Nuestro Futuro.
Siete días después, el 27 de mayo, un juez federal concedió una suspensión definitiva.
La medida impidió a la ASEA emitir nuevas autorizaciones ambientales relacionadas con el proyecto hasta que existiera una resolución de fondo sobre el amparo.
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