¿Qué significa el color de los cables USB?
Si alguna vez has conectado un cable USB y te has preguntado por qué la pieza de plástico que está dentro del conector es blanca, negra, azul o amarilla, debes saber que su color no está ahí solamente por estética.
En ciertos casos, dicho indicador te puede dar pistas sobre la generación del estándar, la velocidad de transferencia de datos o ciertas funciones relacionadas con la carga.
Sin embargo, el color no es un código que permita conocer todas las características de un cable con solo mirarlo.
Esto es importante porque aquellos que tienen una apariencia similar pueden ofrecer un rendimiento diferente, sobre todo al transferir fotografías , videos o archivos pesados.
Por ello, observar la pequeña lengüeta de plástico que se encuentra dentro del conector te ofrece una primera pista sobre sus características.
Aquí te las explicamos. ¿Porqué los cables USB son de diferentes colores? Azul Los indicadores de colores comenzaron a usarse para distinguir a las diferentes generaciones de un cable USB estándar, mismas que han ido aumentando su velocidad y capacidad con el paso del tiempo.
Esta característica es especialmente útil en los conectores USB-A, los tradicionales de forma rectangular.
De acuerdo con USB Implementers Forum (USB-IF), organismo encargado de las especificaciones del estándar, el azul fue implementado para identificar los conectores USB 3.0 y diferenciarlos de los USB 2.0.
En promedio, suele alcanzar velocidades de hasta 5 Gbps, por lo que son una mejor opción cuando necesitas transferir información rápidamente.
Los cables USB de color azul son frecuentes en en memorias USB y unidades de almacenamiento externo, especialmente cuando quieres mover fotografías, videos o varios archivos al mismo tiempo.
Leer también ¿Dejar el Bluetooth encendido todo el tiempo consume batería? Blanco ¿Tienes un cable USB con la pieza interior de color blanco? Entonces pertenece a las primeras versiones del estándar.
Los conectores blancos suelen estar relacionados con el USB 1.0 y USB 1.1, ambos capaces de alcanzar velocidades de transferencia de hasta 12 Mbps.
Para aquella época era suficiente, pero hoy pueden quedarse cortos para determinadas tareas.
Principalmente, estos cables se utilizaban con dispositivos que no necesitaban transferir grandes cantidades de información, como teclados y ratones.
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