Penélope Cruz en la portada de “Vogue”: arte, madurez y la pasión ininterrumpida de una estrella global
Penélope Cruz ocupa la portada de septiembre de Vogue con una entrevista en la que su trayectoria artística, su madurez vital y la pasión intacta por la actuación son los ejes de una conversación extensa y personal, conducida por la escritora Alana Portero .
La actriz habló de La bola negra , la película de Los Javis estrenada en el Festival de Cannes, y expresó su preocupación por el impacto de las redes sociales y la inteligencia artificial en los jóvenes.
Cruz atendió a Vogue desde Los Ángeles , en pleno proceso de maquillaje antes de una jornada de rodaje de la nueva película de la directora Nancy Meyers —producción aún sin título en la que comparte pantalla con Owen Wilson , Kieran Culkin y Jude Law —.
Desde ese lugar de trabajo constante, Cruz habló de lo que el arte representó en su vida desde adolescente: “El arte me salvaba, me daba una guía, un camino”, declaró a la revista.
Una convicción que no varió en décadas y que, según ella misma reconoció, sigue siendo el motor de cada decisión profesional.
Ese vínculo profundo con el oficio se expresa con nitidez en La bola negra , el largometraje de Javier Calvo y Javier Ambrossi —Los Javis— que se estrenó en el Festival de Cannes con una buena recepción.
En la cinta, ambientada durante la Guerra Civil española , Cruz encarna a Nené Romero , una cupletista itinerante que sostiene la esperanza colectiva a través de la música, la danza y el humor en medio del horror bélico.
Cuando los directores dudaron en ofrecerle el papel —por considerar que su tiempo en pantalla era reducido—, la actriz respondió sin titubear: “¿Están locos? Yo jamás juzgaría un personaje por cuántos minutos está en escena”.
La preparación para el papel La preparación exigió meses de trabajo técnico: clases de canto, baile y ensayo de coreografías.
Cruz, que practicó ballet durante 18 años , describió la posibilidad de integrar esas disciplinas en su actuación como una forma de plenitud.
“Me encanta poder cantar y bailar en una película; cada vez que se lo puedo dar a un personaje para mí es la felicidad”, afirmó en declaraciones recogidas por Vogue .
Los dos números musicales del film —de registros y energías radicalmente distintos— le demandaron lo que ella misma valoró como uno de los procesos creativos más exigentes e íntimos de su carrera.
La actriz definió a Nené como la respuesta viva a una pregunta que se hizo a lo largo de toda su vida: “¿Qué es el arte?”.
Y lo explicó con una imagen de su adolescencia en los barrios madrileños de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes , cuando escuchaba a Prokofiev en el salón de su casa y soñaba con dedicarse al baile o a la interpretación.
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