La transformación energética y el Power To X que el país necesita
¿Sabe usted cuál es el consumo renovable en otros países? De acuerdo con datos de Electricity Maps recabados por mineria.org, Noruega reportó un 97 por ciento de consumo renovable en el 2025, lo cual incluye energía solar, eólica, geotérmica, hidro y biomasa, pero si incluimos energía nuclear, el porcentaje se eleva al 99 por ciento.
Esto quiere decir que los combustibles fósiles solo aportaron el 1 por ciento de la matriz energética noruega.
Suecia, por su parte, registró un 72 por ciento de consumo renovable, y si le sumamos energía nuclear, se va al 100 por ciento, es decir, en Suecia los combustibles fósiles ya son parte de la historia. ¿Verdad que sí se puede? En México, la participación de las energías renovables en el mix de generación es aún bajo, aunque con metas ambiciosas para los próximos años, según la Secretaría de Energía.
El reto es que México aún depende de los combustibles fósiles en gran medida, ya que cerca del 70 por ciento de la electricidad se genera con gas natural y la mayor parte de ese gas es importado, con lo cual tenemos un doble problema.
Por un lado, la dependencia del suministro que tenemos de los mercados internacionales, y por otro, la exposición al vaivén de los precios que se determinan por diversos factores ajenos a México.
Dicho en otras palabras, nuestra soberanía y seguridad energéticas están altamente comprometidas.
Es por ello que es fundamental impulsar, decididamente, la transición energética en México, tanto por un tema económico y de seguridad nacional, como por un tema ambiental y de necesidad de descarbonización.
La industria en general, así como Pemex y CFE, necesitan disminuir sus emisiones y mitigar su huella de carbono.
Es aquí donde el hidrógeno limpio y otras tecnologías juegan un papel crucial para lograr las metas ambientales y de seguridad energética que nos hemos planteado como país.
Sin embargo, también es importante mencionar que llevamos alrededor de 50 años hablando de transición energética y aún no hemos logrado finalizarla.
Es por ello que debemos empezar a hablar de transformación energética, en lugar de transición energética.
Si seguimos hablando de transición energética, este proceso será interminable por siempre y nunca podremos arribar a nuestro destino final que debería ser, más bien, la transformación energética.
El concepto de transición es, por definición, temporal por ello a mí me gusta más el concepto de transformación energética, porque este concepto es permanente y de tracto sucesivo, es decir, tiene sus efectos en el tiempo.
Con economías aún dependientes del gas natural y del petróleo, deberíamos trabajar en una transformación energética, concepto que va más allá de un mero eufemismo.
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