AMLO supera a Peña en corrupción
Noche de bodas.
El novio le hizo a su desposada una pregunta impertinente.
En vez de preguntarle cuál es la capital de Dakota del Sur, o cuál es la raíz cuadrada de un círculo, le preguntó: “¿Cuántos hombres ha habido en tu vida antes que yo?”.
Ella guardó silencio, aunque el galán no supo dónde.
Tras larga pausa le dijo él, severo: “Estoy esperando”.
Replicó ella: “Y yo estoy contando”. (No seas preguntón, galán.
Lo que no fue en tu año no fue en tu daño)...
Dígase lo que se diga, el machismo sigue imperando reprobablemente en algunos individuos.
Lo demuestra el relato que narraré en seguida.
Al regresar de la luna de miel, y tras ocupar su nidito de amor, la recién casada le dijo a su flamante esposo: “Quiero poner las cartas sobre la mesa en relación con el acto del amor.
Como decía mi abuela: ‘Más vale una colorada que no cien descoloridas’.
O como mi abuelo decía: ‘Mejor un ¡cabrón! a tiempo que sermón mal deletreado’.
Usaré un código de señales para normar nuestra vida sexual.
Cada mañana deberás observar mi peinado para saber si esa noche deseo hacer el amor.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).