Un mes antes del asesinato de Román de la Cruz, la Diócesis de Huejutla alertó por extorsiones a nombre de sacerdotes en Hidalgo
Un mes antes de que el sacerdote Román de la Cruz Hernández fuera asesinado , la Diócesis de Huejutla, Hidalgo, alertó a los feligreses de la Huasteca sobre una modalidad de extorsión en la que delincuentes utilizaban números telefónicos de sacerdotes para solicitar dinero a nombre de los religiosos.
La advertencia fue difundida el 14 de agosto por Jesús Morfín, portavoz de la Diócesis de Huejutla , quien pidió a los feligreses no responder a esos mensajes ni realizar transferencias.
De acuerdo con la alerta, los teléfonos de algunos sacerdotes habían sido hackeados y sus números eran utilizados para hacerse pasar por ellos.
La denuncia ocurrió 32 días antes del homicidio de Román de la Cruz, cuyo cuerpo fue localizado durante la mañana del 15 de septiembre en la carretera Tolago-Tetlapaya, en los límites de Lolotla y Tlanchinol, Hidalgo.
El sacerdote, de 48 años, era párroco de Santa Cruz, en Huejutla.
Hasta ahora, las autoridades no han informado que Román de la Cruz hubiera sido víctima de esa modalidad de extorsión ni que exista una relación entre la alerta difundida en agosto y su asesinato.
La Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo abrió una carpeta de investigación por homicidio , pero al momento de los comunicados emitidos por la Iglesia tampoco había informado sobre detenidos o sobre un posible móvil.
Así operaban las extorsiones en nombre de los sacerdotes La alerta de agosto describió un mecanismo basado en la suplantación de identidad.
Los delincuentes tomaban el control de teléfonos pertenecientes a sacerdotes y posteriormente utilizaban esos números para contactar a personas de las comunidades católicas y solicitarles dinero.
El llamado de la diócesis buscaba evitar que los feligreses entregaran recursos ante peticiones que aparentemente provenían de los propios religiosos.
El portavoz diocesano pidió verificar cualquier solicitud antes de realizar transferencias.
La modalidad tenía como punto de partida la confianza que los sacerdotes mantienen con sus comunidades.
Al utilizar un número conocido, los responsables podían presentarse ante los destinatarios como una persona de confianza y utilizar esa identidad para solicitar recursos.
La advertencia también muestra que, semanas antes del homicidio de Román de la Cruz, la diócesis ya enfrentaba incidentes delictivos dirigidos contra integrantes de su estructura religiosa , aunque de una naturaleza distinta al asesinato que posteriormente afectó a uno de sus párrocos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae México.