¿Tu hijo tiene TDAH? Esta startup mexicana busca adaptar las clases a sus necesidades
En un mismo salón, un niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) necesita actividades que le ayuden a mantener la atención, mientras otro alumno requiere reforzar contenidos de segundo grado y uno más está listo para avanzar a cuarto.
Atender estas diferencias, que también pueden presentarse entre estudiantes neurodivergentes, representa un reto para los maestros, que deben mantener al grupo trabajando sin dejar de responder a las necesidades individuales.
La inteligencia artificial (IA) abre una alternativa para resolver esta tensión.
La empresa mexicana de tecnología educativa Emmi desarrolló una plataforma que utiliza información sobre el desempeño de los alumnos para ajustar sus actividades, reforzar los conocimientos que todavía no dominan y proponer nuevos retos a quienes avanzan más rápido.
El desafío adquiere relevancia ante la percepción de una mayor identificación de estudiantes neurodivergentes en las escuelas.
En un estudio realizado por Emmi entre 316 docentes, directivos y coordinadores escolares, tres de cada cuatro participantes señalaron que esta identificación ha aumentado considerablemente.
Al mismo tiempo, más de la mitad no considera que tenga un nivel alto de preparación para adaptar sus clases a estos estudiantes.
Cómo funciona la IA para personalizar el aprendizaje La encuesta también identifica la falta de capacitación o de tiempo para ofrecer atención personalizada como una de las principales barreras, mencionada por 50% de los participantes.
Los resultados reflejan las dificultades que enfrentan los docentes para atender la diversidad en el aula, aunque no permiten concluir que haya aumentado la prevalencia de condiciones como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o el autismo.
“Todos los niños comparten la misma clase, pero no todos necesitan el mismo apoyo ni camino para aprender”, señala Dominic Sando, CEO y cofundador de Emmi.
La plataforma combina los datos que los profesores registran durante las clases con la actividad que los estudiantes realizan en casa mediante ejercicios y juegos.
Con esa información, construye una visión del avance individual para sugerir qué contenidos conviene reforzar y cuáles pueden representar un reto mayor.
Por ejemplo, si un grupo trabaja una lección de tercer grado, un alumno que todavía no domina ciertos conceptos puede recibir ejercicios de segundo grado para consolidarlos.
Otro que ya comprende el tema puede avanzar hacia actividades de cuarto o quinto grado.
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