Bessent prepara un plan de consolidación fiscal y más intervención en el mercado
Hace dos semanas expusimos aquí la grave problemática que enfrentan las finanzas públicas de los Estados Unidos.
Una semana después, el secretario del Tesoro de EU, Scott Bessent, anunció una mayor intervención en el mercado de los bonos del Tesoro, y este lunes revelará un paquete de medidas de consolidación fiscal. ¿Hasta dónde pueden llegar estas dos medidas y que impactos pueden tener en la economía mundial y de México? El Tesoro norteamericano, con su gigantesca deuda, que la semana pasada alcanzó 40 billones de dólares, su enorme déficit, y sus abultados vencimientos de corto plazo, compite con las grandes empresas tecnológicas por financiamiento, que también están demandando billones de dólares para su inversión, lo que ha estresado al mercado global de capitales, disparando las tasas de interés de largo plazo.
La mayor intervención anunciada por Bessent consiste en ofertar al mercado intercambios ( swaps) de bonos del Tesoro de corto plazo por bonos de largo plazo, de 10 a 30 años, que se realizan normalmente, –programa de recompra de deuda pública ( buybacks )–, pero ahora con mayor intensidad, elevando el límite de 2 mil millones de dólares a un mínimo de 4 mil millones de dólares por cada transacción.
Dado que el Tesoro de EU no posee la facultad de “crear dinero” como lo hace la Reserva Federal (Fed) para liquidar las compras, el Tesoro entrega valores de muy corto plazo, principalmente letras del Tesoro (T-bills).
Aunque formalmente se categoriza esto como una operación de soporte de liquidez, en la práctica funciona como un canje o swap de duración, donde el gobierno retira deuda con vencimientos a largo plazo y la sustituye por bonos de vencimiento inmediato.
La Secretaria de Hacienda de México realiza muy frecuentemente este tipo de operaciones, pero en sentido inverso, adquiere las emisiones de corto plazo y ofrece emisiones de más largo plazo para alargar el plazo promedio de vencimientos (duración) en su portafolio de deuda.
El plan de Bessent busca contener el repunte de los rendimientos de los bonos de largo plazo y estabilizar los costos de financiamiento global ante un déficit público que roza 40 billones de dólares, garantizar una negociación ordenada en un mercado de verano con poca liquidez e inyectar liquidez al mercado secundario de bonos de largo plazo .
El anuncio provocó un impacto de choque inicial moderado y efímero; las tasas de largo plazo bajaron un poco, subieron las acciones y el dólar se debilitó.
El peso mexicano por debajo de $17 pesos por dólar se explica principalmente por esta razón.
Al día siguiente, el efecto en las tasas se esfumó.
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