Los observadores
Un grupo en el que destaca gente respetada y respetable –Mauricio Merino, Jacqueline Peschard, Sergio Aguayo, entre muchos otros– de intachable pedigrí en la lucha por la democracia en México, lanzó el jueves pasado la Alianza Democrática para la Observación Electoral.
En su texto de presentación, el colectivo denuncia que “México está perdiendo su democracia”; que, tras el desmantelamiento de instituciones, un régimen que concentra de manera abusiva los “poderes públicos ha agravado los problemas, clausurado el diálogo con quienes no se someten a sus decisiones, ha difamado, estigmatizado y aun amenazado las disidencias y ha usado los recursos públicos como si le pertenecieran para pagar estructuras masivas de movilización clientelar”.
Y denuncian “actos anticipados de campaña apenas disimulados, cuyos costos se están pagando con dinero opaco e ilícito que ya están desequilibrando y convirtiendo a las elecciones mexicanas, una vez más, en un espectáculo de ilegalidad, avalado por autoridades electorales entregadas al oficialismo”.
Con tal diagnóstico, convocan a la sociedad a “una amplia Alianza Democrática en defensa del voto libre y de elecciones auténticas y a ejercer nuestro derecho a participar y vigilar todo el curso del proceso electoral 2026-2027”.
La proclama ha suscitado textos y comentarios de encomio por la radiografía y por la valerosa decisión de pasar a la acción en un momento mitad polvo de viejos lodos, y mitad reto sin precedente por factores inéditos como las redes sociales y/o la inteligencia artificial.
Y precisamente porque pareciera que estamos ante el comprometido retorno de una generación que en los 70 y 80 se movilizó por la democracia, vale la pena preguntar qué harán para 1) diagnosticar la calidad del voto morenista, y 2) con la oposición.
Del texto se desprende que México está (“una vez más”) ante una versión del PRI asesino (eso era, y si luego los priistas tardíos “solo” aplicaban el “encierro o destierro” era a sabiendas de que estaba claro, que llegado el momento, la frase se podía completar con “entierro”).
Y en la convocatoria también estaría implícito que estamos ante un electorado despolitizado, manipulable y, desde luego, comprable. ¿Estamos ante un régimen capaz de adaptar la amenaza atribuida a Fidel Velázquez, esa de que a balazos llegaron al poder, y solo a tiros podrían sacarlos? Puede ser que los morenistas no hayan llegado por medio de la violencia (dejemos por ahora de lado los narcoindicios en Sinaloa, entre otros estados), pero la observación electoral tiene que hacerse esa pregunta: ¿habrá violencia contra los metiches? La pregunta no es exagerada.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.