Apple no improvisa ni el riesgo: El verdadero examen de Ternus no era el plegable, era la IA
Vi a John Ternus aparecer en el escenario del Steve Jobs Theater y algo no me cuadró de inmediato.
El formato ya lo conocíamos: producción grabada en iPhone, editada en Mac, con esas transiciones que Apple perfeccionó durante la pandemia.
Ternus se ve cómodo, carismático, no le dan miedo las cámaras.
Pero eso es exactamente el punto: es una película, no una arena.
Los que estaban sentados en el teatro fueron, en los hechos, a ver un video con público en vivo alrededor.
No lo digo para menospreciar el formato ni para compararlo mal contra Steve Jobs, que dominaba el escenario real como pocos —y lo digo con conocimiento de causa, porque yo estuve en el lanzamiento del iPad original, y la tensión de ver a Jobs improvisar en vivo era parte del espectáculo.
Son dos lenguajes distintos, y cada uno tiene su lógica.
Lo que sí me parece justo reconocerle a Ternus es que, viniendo del área de hardware, no heredó el Duo como quien recibe un proyecto ajeno: lo conoció, lo desarrolló, lo planeó desde dentro.
Eso no es un debut cualquiera.
Lo que ya se sabía (y a los fans no les gusta) Porque el verdadero examen de esa conferencia no era el formato del video.
Era la inteligencia artificial.
Y ahí Apple no sorprendió a nadie: Siri AI corre sobre un modelo personalizado de Gemini, de Google, bajo un contrato reportado en mil millones de dólares al año.
Esto no se anunció ese día.
Se confirmó desde junio, en WWDC.
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