Víctor convierte su experiencia en causa
El ahora activista Víctor Palma, detenido en 1996, a los 23 años, recuerda como uno de los momentos más difíciles de su vida el proceso que lo llevó a estar tras las rejas casi 16 años, ser víctima de tortura y enfrentar una sentencia que, de acuerdo con su testimonio, cambió por completo su vida.
“Imagínate, o sea, vienes con la ilusión del trabajo de tus sueños.
Vienes con la ilusión de darle a mi hija una mejor calidad de vida.
De repente, ya estás detenido, ya te golpearon, ya te amenazaron, ya me tienen secuestrado, me aterrorizan, me torturan”.
La historia de Palma no comenzó como una lucha social.
Partió de una experiencia personal marcada por la injusticia y por un proceso que lo llevó a cuestionarse por qué se encontraba en esa situación y a pensar que estaba a punto de morir.
Víctor Palma llegó a la Ciudad de México en 1996 tras ser engañado con una supuesta oferta de trabajo como escolta.
Sin embargo, al llegar fue involucrado en un doble secuestro, situación que derivó en su detención y posterior ingreso al reclusorio.
Tras ser detenido y permanecer en prisión mientras avanzaba su proceso judicial, Palma dice que comenzó a trabajar dentro del reclusorio con la esperanza de que las pruebas aportadas a su favor permitieran recuperar su libertad.
Cuando su caso se hizo mediático, una de sus hermanas se enteró de lo ocurrido y acudió a visitarlo.
Sin embargo, asegura que el resto de su familia le dio la espalda.
La sentencia en su contra representó otro golpe.
Palma cuenta que llegó a pensar en quitarse la vida y que durante un periodo vivió dependiendo de las drogas.
Sin embargo, el asesinato de uno de los internos por una deuda relacionada con el consumo de sustancias lo llevó a abandonar ese estilo de vida y retomar el trabajo dentro del reclusorio.
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