Defensa de Rafael Ojeda: Necedad (necesaria) y fracaso
Más de un año llevan la Presidenta y dos fiscales tratando de evitar que la corrupción en los altos mandos de la Marina , hundida en el contrabando de combustible, termine de ahogar al exsecretario, el almirante Rafael Ojeda .
Y más de un año con desgaste creciente, donde el encubrimiento político asoma una cara de complicidad y su defensa inquebrantable cada vez inculpa más al gobierno de Claudia Sheinbaum . ¿Por qué la necia protección? La respuesta es simple: Ojeda forma parte del club de apestados, como el senador Adán Augusto López y el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya , a quienes la mandataria protege –pese a evidencias de su malestar con ellos– para evitar que lleguen a incriminar a Andrés Manuel López Obrador y a sus hijos, Andy y Gonzalo.
El caso Ojeda tiene metido en un pantano al gobierno.
No existe una investigación en su contra, lo que constituye un logro político, aunque jurídicamente no hay forma de exculparlo.
El almirante tendría que estar en la cárcel, acusado de complicidad en el contrabando de combustible operado por sus sobrinos políticos.
Sin embargo, los gobiernos de la 4T quieren esconder su responsabilidad e incluso pensaron ocultar los nombres de sus sobrinos de la investigación del huachicol fiscal .
Lo que impidió esto fue que el secretario de Estado, Marco Rubio , llevaba los nombres cuando visitó a Sheinbaum el 3 de septiembre del año pasado, y que la operación para purgarlos del caso se frustró porque los planes se revelaron en X.
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