Pasó de trabajadora doméstica a empresaria fantasma sin saberlo
Adela Vázquez , de 58 años, volvía a casa cargada con las compras del mercado cuando un auto blanco le cerró el paso.
El reloj casi marcaba la una de la tarde del 28 de mayo de 2025.
Un hombre y una mujer bajaron del vehículo y la llamaron por su nombre.
Al volante quedó otra persona.
Le ordenaron que subiera.
Ya arriba le entregaron una orden de aprehensión ; eran policías ministeriales federales.
Ahí escuchó hablar por primera vez del tema que se volvería un dolor de cabeza en los siguientes meses: Maximus Enterprises S.A. de C.V. , una textilera que importaba mercancía asiática.
Según la acusación, Adela era socia y representante legal de la firma, y le debía al fisco 16 millones de pesos por contrabando, un delito que podría costarle hasta nueve años de cárcel.
Fue presentada ante un juez de control bajo la causa penal 157/2020 , y se inició un proceso en su contra.
Pasada la medianoche regresó a su casa con el peso de un delito que, asegura, no cometió.
Las investigaciones hacendarias se remontaban a septiembre de 2013, cuando la empresa, adscrita al programa de fomento de la Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación ( IMMEX ), dejó de reportar sus movimientos a la Secretaría de Economía.
Autoridades fiscales descubrieron que el domicilio que tenían registrado, una bodega ubicada en privada Pino 12524, colonia La Carmelita, en la ciudad de Puebla, estaba vacía desde hacía meses.
La empresa había desaparecido junto con las presuntas toneladas de textiles importados.
La señora rechazó los cargos.
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