El Boomer, el Gen X, el Millennial y el Gen Z entran a una reunión. ¿Y ahora qué?
En una reunión de planeación con un equipo directivo, algo llamó mi atención antes de que empezara la sesión.
En la misma sala había un director de operaciones de 62 años con treinta de experiencia en la industria, una gerente de marketing de 48 que había liderado la transformación digital de la empresa, un coordinador de proyectos de 34 que cuestionaba cada proceso “porque había una manera más eficiente de hacerlo”, y una analista de 26 que no entendía por qué las decisiones tardaban tanto en tomarse.
Cuatro personas.
Cuatro formas distintas de entender el trabajo, la autoridad, el tiempo y el éxito.
El director general me preguntó antes de empezar, con una mezcla de cansancio y humor: “¿Cómo hago para que estos cuatro trabajen juntos sin que yo tenga que hacer de árbitro permanente?” Esa pregunta me acompaña desde entonces.
Y creo que la respuesta empieza por deshacerse de un supuesto equivocado.
La diversidad generacional no es un problema de recursos humanos.
Es un problema de liderazgo.
Y como todo problema de liderazgo, empieza por entender antes de actuar.
Megan Gerhardt, profesora de la Iniversidad de Miami, escritora de la Harvard Business Review y autora de Gentelligence , lo plantea con claridad: el error más frecuente de los directivos ante equipos multigeneracionales es tratar las diferencias como amenazas a gestionar en lugar de como ventajas a aprovechar.
Su propuesta es simple en concepto y exigente en práctica: desarrollar la inteligencia para entender y aprovechar lo que cada generación aporta de manera única. ¿Qué aporta cada una? Los Baby Boomers (nacidos entre 1946 y 1964) traen algo que no se aprende en ningún curso: criterio construido en décadas de decisiones reales, errores costosos y aprendizajes irreemplazables.
Saben que las cosas buenas tardan, que la paciencia es una virtud estratégica y que la confianza se construye con el tiempo.
Su riesgo es el otro lado de esa moneda: pueden confundir experiencia con certeza, y resistir el cambio no por incapacidad sino por costumbre.
La Generación X (1965–1980) es quizás la más subestimada de las cuatro.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.