El tren que desenterró siglos de historia: cerámicas teotihuacanas, toltecas y mexicas halladas bajo la ruta México-Querétaro
Por medio del Instituto Nacional de Antropología e Historia , la Secretaría de Cultura, instaló un Laboratorio de Cerámica en Tepeji del Río de Ocampo, Hidalgo, para estudiar y reconstruir objetos utilitarios y rituales localizados en templos y entierros que han sido localizados durante las obras de construcción del Tren de Pasajeros Ciudad de México-Querétaro.
Vasijas completas y semicompletas, conservadas hasta en 70 %, formarán parte de un catálogo del salvamento arqueológico del Tren México-Querétaro .
Las piezas quedarán bajo resguardo en bodegas y las más representativas podrían exhibirse; los materiales restantes integrarán un muestrario tipológico para consultas y estudios comparativos.
Sobre el laboratorio, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza , afirmó en conferencia de prensa que “las obras de infraestructura que se desarrollan en nuestro país también representan una oportunidad para ampliar el conocimiento de nuestra historia”.
Y añadió: “En el Tren México-Querétaro, el trabajo especializado del INAH ha permitido recuperar y estudiar materiales que revelan siglos de ocupación e intercambio cultural en la región.
Estos hallazgos enriquecen nuestra comprensión del pasado y forman parte del patrimonio que tenemos la responsabilidad de investigar y preservar”.
Las piezas cerámicas confirman la expansión teotihuacana y la relación comercial con Oaxaca entre los años 200 y 900 d.C.
Los trabajos han recuperado cerámicas de diversas técnicas, periodos y filiaciones culturales, evidencia de una ocupación continua entre el Preclásico Tardío, de 400 a.C. a 200 d.C., y el Posclásico Tardío, de 1200 a 1521 d.C.
Los hallazgos en Tula, Ignacio Zaragoza y El Venado, en Hidalgo, y Vista Real, en Querétaro , muestran relaciones con el Valle de México, la Huasteca, la Costa del Golfo, el Bajío guanajuatense, Oaxaca y otras áreas de Querétaro e Hidalgo, además de las presencias teotihuacana, tolteca y mexica.
En Ignacio Zaragoza, los vestigios del periodo Clásico, entre 200 y 900 d.C., corresponden a la expansión de Teotihuacán durante las fases Tlamimilolpa, de 250 a 400 d.C., y Xolalpan, de 400 a 650 d.C.
La arqueóloga Rosa María Sánchez Sánchez indicó que ese lugar y El Venado también aportaron cerámica de los Valles Centrales de Oaxaca: barro gris con arena cuarzosa, pulido o alisado.
Tras el declive teotihuacano, Ignacio Zaragoza volvió a ocuparse durante el Posclásico por grupos toltecas, como periferia de Tula, y más tarde por población mexica, explicó el arqueólogo Luis Alberto Jurado Martínez , integrante de la sección de Microexcavación dirigida por Abel José Romero.
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