María Ferrarotto, experta en plantas: "si se colocas corchos en la tierra de tus macetas, esto ayudará a las plantas a recuperarse"
Quienes disfrutan cultivar plantas en macetas saben que los pequeños detalles en el cuidado del sustrato marcan una gran diferencia al momento de regar y mantener la humedad adecuada.
Entre los trucos caseros de jardinería que han ganado popularidad destaca el de reutilizar los tapones de corcho de botellas de vino o espumosos , cortándolos en pedazos pequeños para distribuirlos directamente sobre la tierra. {"videoId":"xatjhye","autoplay":true,"title":"Huawei Pura 90s Pro Max", "tag":"Huawei", "duration":"118"} La especialista en plantas María Ferrarotto respalda este método con una recomendación : "Si pones corchos en la tierra de las macetas de flores, esto ayudará a las plantas a recuperarse y a producir flores" .
El propósito principal es emplear el corcho como una cobertura superficial protectora (o acolchado) que frena la pérdida acelerada de agua y resguarda la parte superior del sustrato. ¿Por qué el corcho ayuda a conservar la humedad del sustrato? El acolchado o cobertura del suelo es una práctica fundamental en la jardinería .
En exteriores, elementos como hojas secas y cortezas forman un escudo que mitiga el impacto directo de los rayos del sol y del viento sobre la tierra.
En macetas domésticas, los fragmentos de corcho cumplen exactamente esa función: crean una barrera protectora sobre la superficie que ralentiza la evaporación del agua.
Esto resulta especialmente conveniente durante las épocas calurosas o en macetas pequeñas que tienden a secarse muy rápido.
Además, el corcho es un material sumamente ligero, fácil de cortar y reutilizable durante varias temporadas mientras conserve su integridad.
Guía paso a paso: cómo colocar los corchos en las macetas Poner en práctica esta técnica con corchos de botella que normalmente terminarían en la basura es muy sencillo.
Antes de comenzar, asegúrate de que estén limpios, secos y completamente libres de moho.
Corta cada corcho en rodajas finas o trozos pequeños.
Limpia la superficie de la maceta retirando hojas secas o residuos orgánicos deteriorados.
Distribuye los trozos sobre la tierra procurando no generar una capa excesivamente gruesa.
Deja un espacio libre alrededor del tallo principal de la planta para que respire.
Riega como de costumbre y verifica siempre el nivel de humedad antes de añadir agua nuevamente.
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