Se me perdió la cadenita
Hay días en los calendarios donde la justicia se disfraza de trending topic, la presunción de inocencia se va de vacaciones y el debido proceso se convierte en un meme.
Bienvenidos al espectáculo.
Pasen, siéntense, no se preocupen.
Aquí la condena es gratis y el veredicto llega antes de la denuncia.
Carmen, se me perdió la cadenita.
Resulta fascinante y por ende entiéndase aterrador, cómo una acusación sin pruebas puede destruir una vida entera en menos tiempo del necesario para preparar un café americano.
No hace falta un juez, ni un tribunal, ni siquiera testigo.
Basta un señalamiento público, una captura de pantalla y el algoritmo de las redes sociales haciendo su trabajo sucio.
El acusado ya es culpable. ¿La evidencia? Innecesaria. ¿El contexto? Un estorbo. ¿La verdad? Un detalle menor.
Carmen, se me perdió la cadenita.
En junio de 2022, el mundo entero presenció cómo un jurado de Virginia determinó, por unanimidad, algo insólito: Amber Heard no pudo sustentar sus alegaciones contra Johnny Depp y sabía perfectamente bien la falsedad de sus afirmaciones al publicar su ensayo de 2018 en The Washington Post.
NBC News reportó el veredicto: 10 millones de dólares en daños compensatorios y 5 millones en daños punitivos a favor de Depp.
El pirata del Caribe había sido despojado de contratos, reputación y dignidad durante años.
Todo por el simple acto de ser señalado.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).