Temporada de idiotas
Farmear el aura con camisa negra.
En Polanco, entre cafés de diseño y camionetas blindadas.
Una familia discute con solemnidad el nuevo ritual urbano.
Farmear el aura.
El padre, trajeado y con corbata Hermès, asegura es más efectivo a bañarse con agua helada, aquella moda que prometía longevidad y terminó en resfriados.
La madre, con voz de influencer, recuerda los días de los patitos en la cabeza y los changos miones de Chapultepec, símbolos de un México surrealista que nunca pidió permiso para existir.
El hijo, estudiante de Santa Fe, explica ahora el aura se farmea con cuarzos, playlists de reguetón y un curso exprés en línea.
La hija, aspirante a coach espiritual, agrega también sirve para olvidar al ex esposo, al ex novio y hasta al ex perro.
En Zapopan, la conversación es distinta.
Allí, entre mariachis, aroma a marihuana y banderas multicolor, otra familia de clase media inexistente intenta farmear el aura en la escuela pública.
El padre, chofer de aplicación, dice el aura se limpia con stickers en los autos, esos revelan cuántos hijos tienes y si eres feliz.
La madre, vendedora de cosméticos, recuerda la moda de llamar Pepito a los desconocidos, ejemplo de vulgaridad nacional.
El hijo, estudiante de secundaria, asegura farmear el aura es más barato a pagar terapia.
La hija, fanática del soccer, cree que el aura se fortalece con goles al Bufalo Aguirre y memes de Vucetich.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).