Indispensable confiar en lo que dice y hace el gobierno para crecer sin inflación
El día de ayer se anunciaron los ganadores del Premio Nobel de Economía de este año, que fueron para Robert Hall, de la Universidad de Stanford y para Michael Wooford, de la Universidad de Columbia, ambos de Estados Unidos.
Sus investigaciones han permitido suavizar los ciclos de las economías, lo que han propiciado que las autoridades puedan reducir los costos cuando se tienen recesiones y lograr también controlar mejor la inflación.
Sus investigaciones son muy útiles para entender mucho de lo que pasa en nuestros países.
Uno de los temas que trata Hall es analizar y comprender cómo las personas toman sus decisiones de consumo, tomando en cuenta no solo su poder su compra actual, sino considerando su ingreso futuro esperado.
Cuando cambian la expectativa sobre el futuro y lo consideran más negativo, las personas reducen sus compras en el presente, aunque siga igual su ingreso, lo que afecta toda la economía.
Un posible ejemplo sería el caso de cuando la población piensa que el gobierno tiene una elevada deuda, por lo subirá los impuestos en el futuro para pagarla, por lo que las personas reducirán sus gastos en el presente.
El caso contrario, es si la población considera que la inflación subirá en el futuro, por lo que podría adelantar sus compras, incluso innecesarias, en el presente.
Por su parte, Woodford se enfoca más en cómo las empresas toman sus decisiones y fijan sus precios, considerando el escenario futuro más probable, independiente de lo que las autoridades opinen.
Debido a que las decisiones de los consumidores y los oferentes se toman tomando en cuenta escenarios futuros, los encargados de las políticas económicas deben de poder comunicar correctamente sus decisiones al público y que las mismas sean convincentes.
Woodford enfatizó que las autoridades no deben de ver la estabilización de la economía como mover palancas para controlar la economía, independiente de lo que las personas en la economía entiendan.
Por lo mismo, es muy importante que las autoridades tomen en cuenta el impacto de sus palabras y sus acciones en el público, ya que tienen un impacto en el presente, pero también en el futuro.
Además, es igualmente relevante si la población tiene confianza en las diferentes autoridades, para cumplir lo que prometen.
Por ejemplo, no basta que las autoridades publiquen una lista de proyectos para que los inversionistas las realicen.
Es necesario una evaluación de las condiciones actuales, pero también futuras, como son los precios de los productos y de las materias primas, de la energía eléctrica y otros energéticos, de la demanda, de las inversiones realizadas por otros competidores y un sinfín de variables adicionales para que el inversionista se decida a arriesgar su patrimonio.
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