La narcocultura también se combate en familia
Especialista en gestión ambiental y sostenibilidad.
La narcocultura no seduce únicamente por el dinero, los autos o el poder que exhibe.
También ofrece algo mucho más profundo: pertenencia.
La sensación de formar parte de algo, de ser reconocido, respetado y admirado.
Y para un adolescente que está construyendo su identidad, esa promesa puede ser poderosa.
Por eso, antes de preguntarnos cómo controlar lo que nuestros hijos ven o escuchan, deberíamos hacernos otra pregunta: ¿qué están encontrando en casa? El hogar debe ser el primer espacio donde un niño o un joven se sienta importante.
Donde encuentre reconocimiento sin tener que imponerse, respeto sin intimidar y afecto sin tener que demostrar nada a cambio.
No hablo de una casa perfecta.
Hablo de una casa presente.
Una donde podamos sentarnos a escuchar qué les preocupa, conocer a sus amigos, interesarnos genuinamente por lo que ven, lo que escuchan y aquello que sueñan ser.
Una casa donde equivocarse no signifique perder el cariño y donde exista la confianza suficiente para contar aquello que incomoda o asusta.
Esto importa porque nuestros hijos buscarán pertenecer.
Todos lo hacemos.
La diferencia está en dónde encuentran esa pertenencia y qué deben hacer para obtenerla.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.