Un hospital no es una fábrica
Un hospital no es una fábrica.
Pero a veces lo medimos como si lo fuera: cuántas consultas, cirugías y estudios produjo.
Son datos necesarios.
El problema aparece cuando confundimos la cantidad producida con el valor que recibió el paciente.
En la mañanera del 18 de agosto, el gobierno informó que, entre enero y julio de 2026, el IMSS, el ISSSTE y el IMSS-Bienestar otorgaron 101.2 millones de consultas de primer nivel, 31.7 millones de especialidad y realizaron 1.887 millones de cirugías programadas.
Frente a 2022, los aumentos fueron de 28, 60 y 30 por ciento.
Hay que reconocer el avance.
Detrás de esas cifras puede haber una catarata operada, un diagnóstico oportuno o una familia que dejó de esperar.
Recuperar capacidad tras la pandemia importa.
Pero lo presentado fue producción de servicios.
Aún no sabemos si mejoró la calidad de la atención ni qué ocurrió con el desgaste del personal de salud.
La productividad operativa relaciona lo producido con los recursos utilizados.
El Programa Institucional de IMSS-Bienestar la mide, en la consulta de especialidad, como consultas por hora médica trabajada.
Conocimos las consultas, pero no las horas, el personal adicional, el presupuesto ni el costo.
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