Cuando ya no sabes con quién hablar
Si se lo cuentas a tu esposa, podría preocuparse.
Tus hijos quizá no entiendan lo que está en juego.
Tu jefe puede interpretar tus dudas como falta de seguridad.
Tus colaboradores podrían ponerse nerviosos.
Así que decides guardar silencio y sigues pensando en el problema una y otra vez.
Quien ocupa una posición directiva pasa buena parte del día comunicando y está rodeado de personas; sin embargo, puede carecer de alguien con quien hablar en forma confidencial y con toda sinceridad.
Esa es una soledad particular del liderazgo.
La dificultad aparece porque cada interlocutor tiene una relación particular con el asunto y tiene su propia agenda.
La familia escucha con afecto y teme las consecuencias personales.
El jefe piensa en resultados.
Los socios observan sus intereses.
Los colaboradores buscan señales sobre su futuro.
Incluso un amigo podría aconsejar desde su experiencia, aunque conozca poco el contexto en el que debes decidir.
Escribir tus inquietudes es muy útil, pero no te da retroalimentación.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.