¿Cómo afectará al crecimiento y a la renta variable la caída global de los bonos?
Por Nouriel Roubini, Project Syndicate.
NUEVA YORK- El fuerte repunte de los rendimientos de los bonos en economías clave como Estados Unidos, Japón, Alemania, el Reino Unido y Francia ha suscitado nuevos temores sobre los riesgos fiscales y financieros que se avecinan.
Una opinión generalizada es que esta “caída” de los bonos podría presagiar graves alteraciones en el crecimiento económico y dificultades para los mercados bursátiles de Estados Unidos y del mundo.
Sin embargo, si bien es cierto que los rendimientos han subido a niveles no vistos en casi 20 años, la relación entre los rendimientos de los bonos, el crecimiento económico y los mercados bursátiles es más compleja de lo que da a entender esta visión simplista.
Al fin y al cabo, la reciente subida de los rendimientos podría reflejar una serie de factores diferentes y contradictorios.
Consideremos algunos de los más evidentes.
En primer lugar, una mayor inflación derivada de alteraciones de la oferta, el resurgimiento del proteccionismo y las interrupciones en el flujo de petróleo provocadas por la guerra, podría empujar al alza los rendimientos nominales y tener un efecto estanflacionario, al reducir el crecimiento, aumentar la inflación y hacer caer los precios de las acciones.
En segundo lugar, los déficits fiscales insostenibles podrían provocar un aumento de los rendimientos si los mercados anticipan que los bancos centrales intervendrán para monetizarlos, provocando así una mayor inflación.
Por otra parte, si no es probable que los déficits se moneticen, el aumento de los rendimientos podría deberse a un incremento de las primas de riesgo soberano, lo que podría desencadenar una crisis de deuda pública o frenar el gasto y el crecimiento del sector privado.
En estos casos, una política fiscal insostenible efectivamente conlleva un menor crecimiento, posiblemente una inflación más elevada y rendimientos más altos que perjudican a los mercados bursátiles.
Pero existe un tercer factor: un auge de la inversión privada impulsado por el gasto de capital (capex) en IA, que está haciendo subir los rendimientos nominales al fomentar una mayor demanda de crédito, en lugar de anticipar mayores expectativas de inflación.
En este caso, los mayores rendimientos de los bonos son la señal de un crecimiento futuro más sólido, lo que resulta un buen augurio para los precios de las acciones.
Este último factor ha sido uno de los principales motores de los rendimientos de los bonos y de los mercados bursátiles en los últimos años.
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