Apuesto a que no se trata del cuerpo de Sydney
“Los genes se transmiten de padres a hijos, y […] determinan […] el color del cabello, […] de los ojos.
Mis jeans son azules”, decía Sydney Sweeney en julio de 2025 en un comercial de American Eagle, jugando con la homofonía en inglés entre “jeans” y “genes”.
La campaña, con imágenes provocativas de la actriz en un sofá abrochándose los pantalones, generó alta controversia por presuntamente promover la eugenesia, y se agravó cuando Trump, al enterarse de que Sweeney era republicana, calificó la campaña como “la más hot” del momento, empujando al alza la acción de la empresa.
Datos de alerta: sexualización, ideología y dinero.
El miércoles pasado, Sweeney reapareció como centro de otro polémico anuncio en el que aparece casi desnuda, promoviendo Novig, una plataforma de predicciones deportivas.
Atletas olímpicas señalaron una regresión: el deporte femenino, otra vez, reducido a un cuerpo.
Tienen razón: llevan años luchando contra la hipersexualización y por reconocimiento en resultados, no por cómo se ven.
Han logrado, por ejemplo, la guía de la Unión Europea de Radiodifusión para cubrir el atletismo femenino con foco en la técnica, no en el cuerpo.
Por otro lado, Sweeney no se anuncia como deportista, ni la plataforma se reduce al deporte femenino.
Se trata de una guerra entre plataformas similares para adquirir usuarios: Kalshi contrató a Messi, Polymarket a Peso Pluma, Novig a Sweeney.
Además, ella no es imagen contratada: es accionista y socia estratégica, quien, se dice, propuso, diseñó y dirigió la campaña.
En eso se sostiene la defensa de su agencia y su derecho a decidir sobre su propio cuerpo —y negocio—.
No obstante, ninguna postura se sostiene sin mirar la construcción social que nos engulle.
Formamos parte de una cultura desventajosa para las mujeres, y una decisión que parece libre puede estar, sin conciencia, condicionada por el mismo entorno machista que dice superar.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.