El debate del huevo o la gallina ya no es filosófico: la biología molecular acaba de cerrarlo para siempre
Hay preguntas que llevamos siglos haciendo, aunque sepamos que probablemente nunca tendrán una respuesta sencilla.
Una de las más famosas es también una de las más absurdas: ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? La pregunta parece atraparnos en un círcul o porque para imaginar un huevo pensamos en una gallina, pero para imaginar una gallina necesitamos pensar en un animal que tuvo que nacer de algún huevo y todo depende de qué tan atrás queramos mirar.
Si dejamos por un momento a la gallina doméstica y nos vamos a la historia de la vida, el problema cambia por completo.
El huevo gana por cientos de millones de años , porque los animales ya producían huevos muchísimo antes de que aparecieran las aves y, desde luego, mucho antes de que existiera algo parecido a una gallina.
La parte interesante es que incluso el tipo de huevo que permitió a los vertebrados reproducirse en tierra firme surgió muchísimo antes de las aves. {"videoId":"xayk41y","autoplay":true,"title":"Tap-to-Share para compartir fotos", "tag":"Android", "duration":"17"} Antes de la gallina hubo una larguísima historia de huevos Cuando escuchamos la palabra "huevo", casi siempre pensamos en uno de gallina, con una cáscara rígida y listo para terminar en un plato , pero biológicamente el concepto es mucho más antiguo y no depende de esa cáscara.
Peces, anfibios y otros animales ya producían huevos muchísimo antes de que aparecieran reptiles, mamíferos o aves.
Así que, en ese sentido, la gallina llegó bastante tarde a una estrategia reproductiva que llevaba muchísimo tiempo funcionando.
El gran salto evolutivo ocurrió cuando algunos vertebrados desarrollaron estructuras que permitían que un embrión se desarrollara sin depender directamente del agua del exterior.
Ahí apareció una innovación fundamental: el huevo amniótico.
No era simplemente una esfera con una cáscara, sino un sistema de membranas y tejidos que protegían al embrión, facilitaban el intercambio de gases, almacenaban nutrientes y gestionaban residuos durante su desarrollo.
Entre esas estructuras están el amnion, el corion, el alantoides y el saco vitelino.
Cada una cumple una función distinta, pero juntas permiten mantener alrededor del embrión las condiciones necesarias para desarrollarse fuera del agua.
El verdadero avance no fue solamente inventar una cáscara, sino crear una especie de paquete biológico capaz de sostener al embrión durante todo su desarrollo.
El huevo amniótico apareció hace unos 340 millones de años Los primeros amniotas aparecieron aproximadamente hace 340 millones de años, durante el Carbonífero.
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