Tres razones por las que el pozole se te echa a perder rápido después del recalentado del Día de la Independencia
El pozole que sobra de la cena del 15 de septiembre se echa a perder más rápido de lo que crees.
El problema casi nunca está en la receta, sino en cómo lo guardas y en cómo lo recalientas al día siguiente.
La primera razón es la más común: la olla se queda toda la noche sobre la estufa o la mesa “para que se enfríe”.
Ese tiempo tibio es justo el que aprovechan las bacterias para multiplicarse.
Entre más grande la olla, más tarda en enfriarse por completo, y mientras eso pasa, el caldo del pozole se convierte en un ambiente perfecto para que los microorganismos crezcan.
Si en tu fiesta hacía calor, el margen para meterlo al refrigerador se reduce todavía más.
Lo recomendable es no esperar a que se enfríe solo.
Puedes meter el pozole al refrigerador incluso caliente , siempre que lo repartas en varios recipientes pequeños en lugar de dejarlo en la olla grande.
Recalentarlo “tibio” y no bien caliente El segundo error ocurre al día siguiente, cuando el pozole se recalienta solo un poco, hasta que se siente calientito, pero no hasta que realmente hierve.
Eso no basta para eliminar lo que pudo haber crecido durante la noche.
Para que el recalentado sea seguro, el pozole necesita alcanzar un hervor fuerte , no solo estar tibio.
Si la olla pasó toda la noche fuera del refrigerador, ya no importa qué tan caliente lo pongas después: lo más seguro es tirarlo.
Volver a hervirlo no arregla un pozole que ya se echó a perder por mala conservación previa.
Usar la misma cuchara para probar y servir La tercera razón tiene que ver con la limpieza durante la fiesta.
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