John Lennon y el número 9
A veces la superstición no empieza necesariamente creyendo que un número tiene poderes especiales
Hay personas que tienen un número favorito. Otras tienen un número de la suerte. John Lennon parecía tener algo más raro: un número que lo perseguía. El 9.
Lennon nació el 9 de octubre de 1940 en Liverpool. Su primera casa fue el 9 de Newcastle Road. Años después, ya siendo Beatle, apareció One After 909 , una canción que Lennon había comenzado a escribir siendo muy joven. Después vendría Revolution 9 , probablemente una de las piezas más extrañas y experimentales de toda la discografía de los Beatles. Y más tarde, ya en su carrera solista, #9 Dream . Hasta allí uno podría decir que son casualidades, pero la historia sigue.
Su hijo Sean nació también un 9 de octubre, en 1975, exactamente el día en que Lennon cumplía 35 años. Él mismo comentaría después aquella coincidencia con cierta ternura, diciendo que casi parecían gemelos por compartir cumpleaños: “Sean was born on October the ninth, which I was, so we’re almost like twins” . Y fue ahí cuando el propio Lennon comenzó a prestarle atención al asunto, o al menos se dio cuenta de que la gente lo notó.
En una entrevista de 1970 contó que, mientras hacía Revolution 9 , había encontrado una cinta de prueba de un ingeniero de EMI en la que se escuchaba una voz diciendo “number nine”. Le gustó el efecto, lo recortó, lo repitió y terminó convirtiéndolo en uno de los elementos más reconocibles de aquella pieza. Dado que el nueve también era el número de su cumpleaños y que ya estaba apareciendo en otros lugares de su vida, él mismo lo resumió con bastante sencillez: el 9 parecía ser “su número”.
A veces la superstición no empieza necesariamente creyendo que un número tiene poderes especiales. Puede comenzar simplemente porque uno empieza a notar una reiteración. Y una vez que la nota, la busca. Y una vez que la busca, la encuentra por todas partes.
Lennon no era ajeno a ese tipo de pensamiento simbólico. Le interesaban la numerología, los sueños, el azar, las coincidencias y, por supuesto, todo el universo que compartía con Yoko Ono alrededor de lo conceptual y lo experimental. Pero tampoco parece que se tomara siempre estas cosas con solemnidad. Muchas veces jugaba con ellas. #9 Dream es un buen ejemplo.
La canción nació, según contó él mismo, de un sueño. Lennon dijo que incluso parte de aquella extraña frase del estribillo había aparecido mientras dormía. La pieza terminó convirtiéndose en una de sus canciones solistas más particulares, envuelta en cuerdas, ecos y una atmósfera casi flotante. Y nuevamente el 9 quedó allí, ya no como casualidad sino como parte consciente del título.
No tanto preguntarnos si el 9 tenía algún significado sobrenatural —eso pertenece a las creencias de cada quien—, sino observar cómo una coincidencia puede terminar convirtiéndose en parte de la identidad de una persona. Los artistas hacen eso todo el tiempo.
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