Murió Ian, el bebé que sufrió quemaduras en el Hospital Luis Razetti de Barinas
Los Llanos.- Ian Rodrigo Agudelo, el bebé que sufrió quemaduras en el rostro y una de sus manos mientras permanecía hospitalizado en el Hospital Dr.
Luis Razetti de Barinas, murió la tarde de este viernes 28 de agosto , según informaron fuentes vinculadas al caso.
El el recién nacido permanecía bajo atención médica desde su nacimiento, ocurrido el 15 de julio, cuando el bombillo de una lampara de calor improvisada se desprendió y cayó sobre el recién nacido.
Su muerte se produce semanas después del accidente que desencadenó una investigación penal contra siete trabajadores del servicio de Neonatología y una serie de reclamos de su familia y de los gremios de la salud.
Ian nació prematuro con 35 semanas de gestación, y fue ingresado a Neonatología luego de presentar síndrome de dificultad respiratoria y sepsis neonatal temprana.
De acuerdo con la documentación presentada por el Colegio de Profesionales de la Enfermería de Barinas ante el Ministerio Público, un hemocultivo reportó que el bebé tenía Klebsiella spp. , una bacteria que le causó infecciones graves, especialmente en los dedos de una de sus manos.
Una lámpara improvisada El 29 de julio, según la versión médica, el bebé requería una fuente de calor, pero no había lámparas térmicas disponibles en la unidad.
Ante esta situación, se recurrió a una improvisada, elaborada con un bombillo amarillo, una extensión y fijación con adhesivo.
Según el gremio, el padre del bebé también tenía conocimiento de la elaboración y colocación de esta lámpara, pero el bombillo se desprendió y cayó sobre el recién nacido, provocándole quemaduras en el rostro y las manos.
Los trabajadores y los gremios sostiene que se trató de un accidente ocurrido en medio de las limitaciones de equipamiento de la unidad.
La familia, en cambio, ha denunciado las graves consecuencias del hecho y por semanas exigieron atención especializada para el niño.
José Ignacio Agudelo, padre del bebé y habitante de Socopó, precisó que su hijo nació sano y que la infección por Klebsiella fue adquirida durante su permanencia en el hospital.
Agudelo también cuestionó la atención recibida después de las quemaduras y aseguró que tuvo dificultades para conseguir la evaluación de especialistas en cirugía plástica.
El padre afirmó que, tras conocer la gravedad de las lesiones, comenzó a solicitar ayuda para evitar que su hijo perdiera los dedos.
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