¿Cómo me va a dejar la bala ahí si aún me duele?: Venezolano herido por agentes del ICE relata tiroteo y negligencia médica en Texas
Desde el centro de detención de Pearsall, en el sur de Texas, el ciudadano venezolano Wilber Garcés denunció este lunes que permanece privado de libertad con un proyectil alojado en las inmediaciones de la columna vertebral y sin haber recibido la atención médica adecuada tras ser herido por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
Durante una rueda de prensa celebrada en Austin, la abogada defensora Kate Lincoln-Goldfinch enlazó telefónicamente a Garcés con los medios de comunicación en presencia de su esposa, Elizdar, así como de activistas y dirigentes comunitarios.
El migrante, de 29 años, relató los hechos ocurridos la tarde del domingo mientras realizaba labores de reparto de alimentos para la plataforma DoorDash en el norte de la ciudad.
Según su testimonio, el incidente comenzó cuando una camioneta no identificada chocó su vehículo.
De ella descendió un funcionario que le exigió sus documentos e instrucciones de descender de la unidad.
"Yo pienso que es una persona normal. Les dije que por qué me están parando, que tengo todo bien, y que me iba a bajar pero primero iba a estacionar para que el carro no quedara atravesado. Di la vuelta en U, empezó a perseguirme y, pensando que yo me iba a escapar, me chocó otra vez y me disparó. Un doctor en el hospital me dijo que no podían hacerme cirugía para sacarme la bala porque estaban apurados para darme de alta. Yo le dije: '¿Cómo me va a dejar la bala ahí si aún me duele?' ", relató Garcés telefónicamente.
Tras el impacto de bala por la espalda, Garcés fue trasladado bajo custodia a un centro asistencial local.
Su representación legal detalló que cerca de las 16:00 horas fue dado de alta de manera apresurada, entregado a los agentes federales y trasladado de madrugada al centro de detención ubicado a más de 200 kilómetros de Austin.
Respecto a su situación jurídica, Lincoln-Goldfinch aclaró que Garcés ingresó a Estados Unidos en 2024 mediante la aplicación CBP One , mantenía una solicitud de asilo en trámite y contaba con permiso de trabajo.
No obstante, un error administrativo en el registro de actualización de su domicilio impidió que recibiera la notificación para su comparecencia judicial, derivando en una orden de deportación in absentia.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) reiteró la apertura de un expediente disciplinario e investigativo sobre la actuación de los funcionarios, al tiempo que insiste en calificar la interceptación como parte de una operación de fiscalización migratoria contra ciudadanos con órdenes de expulsión vigentes.
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