Froilán Barrios Nieves: El Rodrigato no negocia ni pacta solo acata el mandato del imperio
Menudo problema tenemos los venezolanos al mantenerse un régimen usurpador que sostiene el poder y actúa en nombre de la nación, compromete nuestro destino, aun cuando ha sido calificado de narcoestado, y a sus voceros le han asignado recompensas por su captura, incluso quien era presidente mora en una cárcel de Nueva York.
Su credibilidad es nula ante la población y ante la comunidad internacional cuando manifestaban a lo largo del siglo XXI su repudio al odiado imperio norteamericano, como excusa para socavar la riqueza nacional, mantener como rehén a una población aterrada por la represión, para convertirse desde el 3 de enero en los procónsules de la Oficina Oval.
De la noche a la mañana lanzaron al cesto de la basura sus libros de otrora, “El Imperialismo fase superior del capitalismo de Lenin, El Manifiesto Comunista de Marx y Engels”, para asumir a la perfección el oscuro personaje de la obra El extraño caso del Dr.
Jekyll y Mr.
Hyde del escritor escocés Robert Louis Stevenson, aun cuando el lado malvado viene de sus entrañas.
Por ello ante el anuncio de un “acuerdo histórico” a 25 o a 100 años por el petróleo venezolano, este parte de una inconsistencia extrema ante la inconstitucionalidad de su contenido, que violaría el artículo 12 sobre la inalienabilidad de los bienes públicos, el 150 la aprobación por parte de la Asamblea Nacional, el articulado 302 la reserva del petróleo en manos del Estado, determinando que cualquier convenio celebrado exclusivamente con el régimen de Delcy Rodríguez, sin participación de un poder ejecutivo legítimo, de una Asamblea Nacional legalmente elegida, podría ser revisado, impugnado y anulado por un futuro gobierno constitucional.
Por ahí debería empezar el debate ante la batahola que se ha levantado en medios nacionales e internacionales, al poseer Venezuela una cultura acumulada de más de un siglo en el tratamiento del tema petrolero, cuya experiencia ha conocido dictaduras, transiciones y periodos democráticos.
En tal sentido debemos destacar que los dos momentos más importantes donde se desarrolló un debate con la participación de todo un país, en primer lugar la Nacionalización del petróleo (1974-1976) y la Apertura Petrolera desarrollada en la década de los 90 con las modalidades de Convenios de Exploración a Riesgo y Ganancias Compartidas, Asociaciones Estratégicas (Faja del Orinoco) y Convenios Operativos (Campos Maduros), fue un ejemplo de la aprobación de un marco jurídico que implicó en su aprobación divergencias y al mismo tiempo una lección del debate democrático de un país institucionalizado.
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