La comunicación interna como pilar de la cultura organizacional
Existe una contradicción frecuente en la práctica de muchas organizaciones: invierten recursos significativos en comunicar su imagen y sus valores hacia el exterior, mientras descuidan sistemáticamente la comunicación hacia adentro.
El resultado es predecible y costoso.
Los empleados que no reciben información clara sobre la dirección estratégica de la organización, que se enteran de las decisiones importantes a través de rumores o de la cobertura mediática externa antes que por canales internos, y que sienten que su voz no llega a quienes toman las decisiones que afectan su trabajo, no pueden ser los embajadores comprometidos de la cultura que la organización quiere proyectar.
Son, en cambio, fuente de rotación, de baja productividad y de una desconexión entre la imagen externa y la realidad interna que tarde o temprano se hace visible.
La comunicación interna efectiva no es simplemente la distribución de información de arriba hacia abajo dentro de una jerarquía organizacional.
Es la creación de un ecosistema de intercambio donde la información fluye en múltiples direcciones, donde las personas sienten que están informadas sobre lo que necesitan saber para hacer bien su trabajo y sobre el contexto más amplio en que ese trabajo tiene sentido, y donde la organización tiene mecanismos genuinos para escuchar lo que sus miembros piensan, proponen y necesitan.
Este ecosistema es uno de los pilares más importantes de la cultura organizacional, y su diseño y gestión es una responsabilidad estratégica que no puede delegarse completamente en los departamentos de recursos humanos o de comunicación.
La información como recurso estratégico para los equipos El primer imperativo de la comunicación interna efectiva es asegurar que las personas tienen la información que necesitan para hacer bien su trabajo.
Esta afirmación parece obvia hasta que se examina de cerca cuántas organizaciones la incumplen de manera sistemática.
Los empleados que no conocen la estrategia de la organización toman decisiones locales que pueden ser subóptimas desde una perspectiva global.
Los que no comprenden cómo su trabajo contribuye a los objetivos de la organización pierden motivación y sentido de propósito.
Los que no están informados sobre los cambios que les afectan directamente experimentan ansiedad e incertidumbre que deteriora su rendimiento y su bienestar.
La información estratégica que los equipos necesitan incluye la dirección y los objetivos de la organización, los cambios en el entorno que afectan a su trabajo, las decisiones que han sido tomadas en niveles superiores y las razones que las fundamentan, y el estado de los proyectos y los indicadores que permiten evaluar si el trabajo colectivo está produciendo los resultados esperados.
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