Recomponer el TSJ: un logro del diálogo para desmontar andamiaje chavista, dicen expertos #14Ago
El jueves 12 de agosto se cerró la primera ronda de diálogo entre los representantes de la administración de Delcy Rodríguez y la Asamblea Nacional de 2015, un proceso que vigila muy de cerca Estados Unidos como «tutor» de un proceso que inició tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
Los acuerdos logrados en el hotel Meliá de Caracas van en dos capas: una económica –ligada a la administración Rodríguez– que implica la devolución de unas 31 toneladas de lingotes de oro depositadas en el Banco de Inglaterra y una política, con una nueva reforma a la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el cambio de todos los magistrados y algunas normativas penales.
A grandes trazos estas dos capas cumplen con los tres objetivos fijados por los mismos dialogantes una semana antes: atención a las víctimas de los terremotos, fortalecimiento de la democracia y derechos y garantías políticas. Pero el foco, coinciden los politólogos Carmen Beatriz Fernández y Enderson Sequera, está en los dos últimos objetivos fijados para recomponer el TSJ y, por ende, ese andamiaje construido por el chavismo para garantizar su permanencia en el poder desde hace más de 20 años.
La profesora y PhD en Comunicación Política Carmen Beatriz Fernández señala que esta ronda de diálogo es «un primer inicio muy prometedor, mucho más de lo que hubiera esperado». ¿Las razones? Ese nombramiento de nuevos magistrados, pues «lo máximo que habría esperado es una reforma a la Sala Electoral, pero esto es muchísimo más importante».
«Toda la arquitectura institucional del chavismo descansa de alguna manera en el TSJ, en la Sala Constitucional. Es una buena noticia que se vuelva a lo que establece la Constitución, a tener magistrados escogidos por méritos, cosa que nunca se hizo. Es la manera de reinstitucionalizar la República bajo el entendido de que la arquitectura de las instituciones recae en el tema TSJ, muy particularmente lo electoral», explica la profesora universitaria.
Enderson Sequera , consultor de estrategia y especialista en políticas públicas, reafirma que de concretarse esa renovación del TSJ se estaría ante «una de las transformaciones institucionales más importantes de los últimos 20 años en Venezuela. Desde 2004, cuando el chavismo amplió el TSJ de 20 a 32 magistrados, no hay independencia judicial en el país. Un nuevo TSJ apegado a derecho sería la primera vez en dos décadas que el país tendría independencia judicial».
El sistema de justicia venezolano, incluyendo al TSJ, se fue erosionando no solo a través de leyes adoptadas y los propios cambios establecidos en la Constitución, al otorgar poderes «supra» a la Sala Constitucional, el nombramiento de jueces y fiscales a dedo, la corrupción dentro del organismo y la politización de sentencias para beneficiar a determinadas partes u ocultar graves violaciones a los derechos humanos.
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