Bloomberg: Éxito del acuerdo petrolero de EEUU y Venezuela depende de campos deteriorados
Plataformas petroleras de Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) en el lago de Maracaibo en Cabimas, estado Zulia, Venezuela.
Fotógrafo: Gaby Oraá/Bloomberg El acuerdo alcanzado el mes pasado con Alejandro Betancourt, un magnate energético con un historial controvertido, incluye 17 campos y otorga a Estados Unidos el control mayoritario sobre una enorme cantidad de las reservas petroleras de Venezuela.
North American Blue Energy Partners (NABEP), empresa de Betancourt, ha señalado que pretende más que duplicar la producción de crudo, agregando unos 300.000 barriles diarios en poco más de dos años.
Sin embargo, conversaciones con más de una docena de ejecutivos y analistas de la industria sugieren que la compañía tendrá dificultades para alcanzar ese objetivo.
Por Fabiola Zerpa, Mie Dahl y Peter Millard | Bloomberg Bloomberg identificó los nombres de los 17 campos, aunque estos no han sido incluidos oficialmente en una lista pública.
Algunos antiguos yacimientos de la región del lago de Maracaibo, en Zulia, considerada la cuna de la industria petrolera del país, tienen las mayores posibilidades de aumentar rápidamente su producción.
El resto se encuentra en la Faja Petrolífera del Orinoco, en el centro-oriente de Venezuela, una zona de difícil explotación debido a su ubicación remota y a que produce un crudo pesado, similar al alquitrán, que requiere equipos especializados.
La empresa de Betancourt enfrenta presión para generar rápidamente un aumento de la producción que contribuya a calmar los mercados petroleros afectados por la guerra con Irán y que produzca suficientes ingresos para obtener respaldo dentro de Venezuela.
El acuerdo con Estados Unidos enfrenta cuestionamientos desde distintos sectores políticos venezolanos, algunos de los cuales lo describen como una cesión de soberanía.
La administración Trump, sin embargo, apuesta a que el pacto incentive a otros productores a invertir en reservas petroleras que ahora se encuentran firmemente dentro de la esfera de influencia estadounidense.
“La producción petrolera venezolana podría ayudar a diversificar el suministro y alejarlo de otros focos geopolíticos, pero es probable que el crecimiento sea demasiado gradual para ser la única solución, dada la magnitud de las interrupciones en el suministro de Medio Oriente”, dijo Luisa Palacios, investigadora principal del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia.
La portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers, afirmó que el acuerdo petrolero entre Trump y Venezuela “beneficiará enormemente tanto a Estados Unidos como a Venezuela durante años”.
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