El «donroísmo» y las elecciones decisivas de 2026 en Brasil
El término «donroísmo» —esa actualización trumpista de la histórica Doctrina Monroe— no resulta ajeno en América Latina desde hace un par de años.
Tampoco son una novedad las duras críticas que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, le ha dedicado de forma recurrente.
Sin embargo, esta doctrina cuenta ya con notables partidarios en la región, entre los que destaca el mandatario argentino Javier Milei, y ha asestado severos reveses a la soberanía latinoamericana: desde el ataque militar estadounidense en Venezuela para secuestrar al presidente Nicolás Maduro, hasta la estrategia de asfixia y máxima presión sobre Cuba que desencadenó una profunda crisis energética, pasando por la imposición de sanciones de visado a los magistrados del Tribunal Supremo de Brasil.
La manera de responder al «donroísmo» constituye un reto existencial para la autonomía e independencia de las naciones latinoamericanas, al tiempo que define la capacidad de Washington para supeditar de nuevo la región a la categoría de patio trasero.
Por ahora, el principal bastión de resistencia frente a esta injerencia es Brasil.
Las elecciones presidenciales de 2026 determinarán si esta doctrina logra asentarse definitivamente en el gigante sudamericano.
Desde que la Administración Trump reitera el predominio indiscutible de Estados Unidos en el hemisferio occidental, el «donroísmo» se ha consolidado como la clave analítica para descifrar la coyuntura regional.
Entendido como la reinterpretación contemporánea de la Doctrina Monroe, este enfoque combina el chantaje comercial, migratorio y de recursos estratégicos con un respaldo explícito a las opciones de la derecha en el continente.
Hoy, esta estrategia se somete a un examen decisivo en las urnas brasileñas.
El pasado 4 de octubre, la primera vuelta electoral arrojó un resultado ajustado: Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, se situó en cabeza con el 47,03 % de los votos, seguido muy de cerca por Lula da Silva, con un 45,16 %.
Ambos se medirán el próximo 25 de octubre en una segunda vuelta crucial.
La ventaja del vástago de Bolsonaro ha encendido los focos en Washington y ha cosechado encendidos elogios por parte del propio Donald Trump.
Las presiones de la Casa Blanca sobre Brasilia no son un fenómeno reciente.
La fricción bilateral escaló en 2025, cuando Washington impuso aranceles punitivos a las exportaciones brasileñas y revocó visados a altos cargos, esgrimiendo como pretexto los procesos judiciales incoados contra el expresidente Jair Bolsonaro.
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