Omar Jesús Estacio: Los “Diálogos del cuartel de La Carlota”
Tomemos tres casos, tan solo, pero por demás, emblemáticos.
Hermanos de padre y madre, los dos primeros, nacidos y criados en el caluroso y muy proletario sector Longaray, parroquia El Valle, Caracas.
El tercero en cuestión, mientras tanto, oriundo del también sofocante y no menos “pata en el suelo”, El Furrial, estado Monagas.
Ninguno de semejante trío sobreviviría ni un par de minutos en los 70º grados bajo cero de Norilsk , ciudad más septentrional de Rusia que es donde remiten a los extranjeros indeseables.
Además, Putin, el pretendido anfitrión y protector, después de chuparles, clavarles sus colmillos cual vampiro, de succionarles hasta el último de sus miles de millones, les aplicará a sus protegidos el letal, Novichok o la receta reservada para los “amigos”.
Quiere decir, la misma que le administró a su excompinche, Prigozhin, cuyo avión hizo estallar, en pleno vuelo, sin que se le contrajera ni un solo músculo de su abotargado rostro.
En cuanto a Qatar, la República Popular Democrática de Corea (Norcorea, a secas, para la gente decente) y la República Popular China, recibirían, respectivamente, de Su Alteza el Jeque Tamim bin Hamad Al Thani, del gordito, Kim Jong-un y de Xi Jinping, igual o peor trato del que les prodigaría el mismísimo Vladimir Putin.
Cuba tampoco es opción.
Años atrás, no muchos, el reputado penalista Samuel Rabin, con ejercicio profesional en Miami, denunció a través del rotativo, “Sun Sentinel”, editado en Fort Lauderdale, Florida, que la casi totalidad de sus exdefendidos, refugiados en la Isla, después de ser exprimidos por el procerato castrocomunista, habían sido devueltos a EE.
UU., cual reses al matadero, para que pagaran por sus fechorías.
Además, la narcotiranía de Raúl y Díaz-Canel, su pelele, está técnicamente caída.
Todo es cuestión de que CIA fiche a dos o tres traidores, como los fichó en Caracas, en las semanas previas al tres de enero, y se entronizará en La Habana, como paso previo de la implantación de gobierno títere del hasta ayer, vituperado Imperialismo Yanqui.
Antes de proseguir, el suscrito cronista reconoce que no es especialista en la materia y por consiguiente, que no domina las fractales que rigen la dimensión no entera del mathnasium de los llamados “diálogos para la paz” como los iniciados recientemente por el llamado gobierno de la transición y un sector que dice representar a la oposición.
Pero pese a ser un diletante sobre el tema, de algo, sí estoy absolutamente seguro: Que si no corrigen la forma en que han estructurado, los referidos diálogos están condenados a un estrepitoso fracaso.
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