Ramón Escovar León: La liberación de los presos políticos
La renovación del Tribunal Supremo de Justicia es un paso determinante en el camino hacia la democracia y las libertades.
El TSJ ha sido una pieza fundamental del autoritarismo chavista.
Sus decisiones sirvieron para restringir derechos políticos, perseguir a opositores y burlar la voluntad popular expresada en las elecciones parlamentarias de 2015.
Más de setenta sentencias neutralizaron progresivamente a la Asamblea Nacional.
Su actuación frente a los acontecimientos del 28 de julio de 2024 confirmó hasta dónde podía llegar la utilización política de la justicia.
El Tribunal es uno de los instrumentos del deterioro institucional que hoy vivimos.
Por eso, se necesita reconstruir un sistema de garantías políticas que permita a los ciudadanos ejercer sus derechos y decidir nuevamente mediante el voto.
Un nuevo Consejo Nacional Electoral será indispensable, pero no suficiente.
Antes, durante y después de una elección deben existir jueces independientes capaces de proteger los derechos políticos y garantizar que ninguna instancia del Estado pueda desconocer la voluntad expresada por los ciudadanos.
No basta con votar si después una sentencia puede privar al voto de sus consecuencias.
Es una idea que ha desarrollado Juan Miguel Matheus al vincular la independencia judicial con la integridad electoral ( El Mundo , 21 de agosto de 2026).
Y las garantías políticas tienen que extenderse, más allá de las elecciones.
En este contexto, la liberación de los presos políticos es una exigencia inmediata.
No puede esperar a que concluya la renovación del Tribunal Supremo de Justicia ni el proceso más amplio de reinstitucionalización del país, que debe culminar a la brevedad con una elección presidencial.
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